Se enfría la economía contra la voluntad de los Kirchner

Economía

Imaginarse que la economía va a mantenerse inmune a una caída de $ 4.000 millones en los plazos fijos o de u$s 2.000 millones en las reservas en dos meses es una ilusión. Lo único que está en discusión es cuánto impactará. Por lo pronto, las ventas en comercios, indumentaria, electrodomésticos y autos, por ejemplo, ya se amesetaron o en el mejor escenario están a punto de hacerlo. Es el común denominador en diálogos empresarios. El público no sólo compra dólares, sino que gasta menos. La inflación juega su rol.

Hay tres víctimas diferentes en este proceso: 1) los que se vieron afectados por el debut del paro agropecuario el 12 de marzo y que tuvo incidencia en producción y procesamiento de diferentes sectores. En las mediciones del INDEC de la actividad de mayo -Guillermo Moreno mediante- se lo debería reflejar; 2) paradas por las restricciones energéticas: esta semana, oculto bajo el conflicto del agro que todo lo cubre, empresas comenzaron a sentir el rigor de las escasez de energía. Aquí la intensidad de las pérdidas dependerá de cuánto indique el termómetro y si se repiten las nevadas de 2007; 3) el cambio en el patrón del consumo de la sociedad: en el campo se compran menos semillas, fertilizantes, agroquímicos, se demandan menos servicios, como los agronómicos y veterinarios. Ni hablar de maquinarias. Y en las ciudades, el comportamiento es similar al existente en el campo -al fin y al cabo, los une el fresco recuerdo de la historia reciente de la economía argentina- y atento a ello postergan las grandes decisiones de compra.

Un caso emblemático es cuanto sucede con los electrodomésticos. Para los sectores de consumo medio y medio alto -con compras de 1.000 pesos o más-, las ventas mantienen una tendencia todavía positiva. Pero la razón es en cierta medida especulativa: pueden abonar con tarjeta y hasta en 12 pagos y apuntan a que la inflación haga su trabajo en las cuotas. Es lo que destacan los ejecutivos de las principales cadenas. Del otro lado, para los sectores de menor poder adquisitivo, las ventas de electrodomésticos se desplomaron. El alza en los alimentos dejó poco margen para gastos adicionales.

Los textiles no se quedan rezagados en la lista de reclamos por la baja temperatura económica. Desde hace 20 días están viendo en los shopping reducidas drásticamente sus ventas, especialmente en las grandes marcas. La temporada de invierno comenzó recién esta semana por las bajas temperaturas, pero en el mejor de los casos se están vendiendo las mismas cantidades que en 2007. En las automotrices aún no se nota el impacto, pero quizás ello se deba en buena parte a que había entregadas demoradas. La reaparición de los carteles prometiendo «Entrega inmediata» sería una señal para tener en cuenta.

Lo que está claro es que crece la sensación de que el conflicto con el campo puede durar varias semanas más. Incluso hay bancos en Wall Street que ya contemplan que continuará hasta fin de año. Nada pareciera cambiar: el INDEC, por ejemplo, en su sitio de Internet muestra que el próximo lunes 2 de junio comenzará el Censo Nacional Agropecuario. No hace falta mucha imaginación para vislumbrar cómo un productor rural dará la bienvenida a un encuestador del INDEC en este clima de enfrentamiento con el gobierno. Más cuando las planillas que hay que completar -están disponibles en el sitio de Internet del organismo- solicitan datos como el CUIT, empleados a cargo, y hasta el CUIT de proveedores. Más que un censo, bien podría decirse que se apunta a un análisis del oponente.

Con respecto a las inversiones, un capítulo que siempre jaqueó al gobierno, las altas tasas de interés lo dicen todo. Un bono argentino de corto plazo como los BODEN rinde 13% en dólares. Los de pesos ya superan 23% anual. Difícil encontrar un proyecto que supere estos porcentajes elevados.

Seguramente, los datos del INDEC por difundirse camuflarán esta realidad que se palpa en empresas. Especialmente jugará ese rol la recaudación impositiva de mayo, que se anunciará el lunes próximo. Allí el dato, pese a los trascendidos, será muy superior a las estimaciones de los analistas. La inflación será nuevamente el principal factor de alza de los ingresos fiscales del gobierno. Pero ello no se dirá, como ya no se dice oficialmente cuántos dólares vendió el BCRA, qué bancos compran Lebac y Nobac y demás intervenciones en boga.

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