En setiembre, el crédito de bancos a empresas y familias, que había comenzado a recuperarse, se volvió a frenar e incluso cayó $ 133 millones en el mes. Se sigue percibiendo que hay reticencia del sector privado a endeudarse para invertir o, en el caso del público, comprar un bien durable como autos o electrodomésticos. El gobierno sostiene que ello ocurre por las altas tasas de interés que existen, pero también -y en mayor medida-es por las dudas que aún plantea la economía. Los bancos ven que las cancelaciones de créditos que hace el público son mucho mayores que los nuevos préstamos que se demandan. Por el aumento del CVS, muchos se apresuraron a cancelar lo adeudado antes de que suban las cuotas. Y el incremento de nuevos préstamos personales y por tarjetas de crédito es menor ( hipotecarios y prendarios prácticamente no existen). En el caso de las empresas, sólo se ve cierto repunte en los adelantos en cuenta corriente u otras líneas de corto plazo. Pero detrás de todo esto está el hecho de que el ministro Lavagna no resolvió ni asoma resolver el saneamiento del sistema financiero. Con rezagos del «corralito» vigentes como los amparos y los balances de las entidades en negativo, el funcionamiento normal de un sistema bancario se demora y, con ello, la posibilidad de un crecimiento mucho más rápido del que hoy tiene la economía argentina.
La incipiente recuperación que mostraron los créditos al sector privado en agosto se frenó en setiembre cuando el stock total adeudado por familias y empresas a los bancos se redujo en $ 133 millones durante el último mes. La caída ocurre porque el público aún no está dispuesto a endeudarse, la oferta de crédito sigue siendo escasa, las tasas altas y, sobre todo, las familias intentan en lo posible cancelar las deudas que mantienen con los bancos para evitar la indexación ahora por CVS. Esto explica por qué los créditos que más caen son hipotecarios y prendarios.
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La tendencia decreciente de los créditos, que comenzó a mediados de 2000, se registró durante todo el año: desde el 1 de enero hasta el 2 de octubre, el stock de préstamos al sector privado se redujo en $ 3.303 millones, a $ 26.736 millones. Si se compara esta cifra con la del 1 de setiembre, la caída es de $ 133 millones.
Sin embargo, hubo un comportamiento muy dispar según el destino del crédito: mientras los créditos destinados a familias caen, los destinados al sector corporativo (empresas) repuntan levemente, aunque no por una reactivación precisamente. Por caso, al 2 de octubre pasado, los adelantos en cuenta corriente, que son utilizados fundamentalmente por empresas para cubrir sus necesidades de liquidez en el corto plazo, crecieron $ 138 millones con respecto al stock que existía al 1 de setiembre. Pero usar este crédito es símbolo de urgencia, porque es el más caro del sistema y se toma sólo por unos días, cuando no hay más remedio. En ese mismo período, los créditos hipotecarios que son destinados a familias cayeron en $ 132 millones mientras que los prendarios se redujeron en $ 55 millones.
Lo que sí se observó es un efecto positivo de algunas campañas lanzadas desde el sector bancario para financiar compras con tarjetas de crédito en cuotas o créditos personales a tasas algo más accesibles. Así, entre el 1 de setiembre y el 2 de octubre los créditos personales crecieron $ 30 millones mientras que los realizados a titulares de tarjetas de crédito subieron en $ 66 millones.
•Tasas altas
«El crédito no se va a recuperar hasta que no se resuelvan temas pendientes, como la compensación a bancos o la Ley de Quiebras. Hubo una incipiente reactivación en agosto, cuando los créditos subieron $ 120 millones, pero falta para hablar de recuperación del crédito sobre todo porque las tasas son muy altas», explicó Mariano Flores Vidal, economista de IB&CP. Flores Vidal observó sin embargo que ya no existen las bruscas cancelaciones de pasivos que se veían otros meses, aunque la gente sigue cancelando para escapar de los ajustes.
Desde el Departamento de Research del Banco Francés, señalaron que, mientras en setiembre los créditos a empresas subieron $ 175 millones, los préstamos a familias se redujeron $ 212 millones, lo que significa una caída más pronunciada que la registrada en agosto. «El grueso de la caída de estos préstamos se explica por la mayor cancelación del stock de hipotecarios, sin que por el momento exista evidencia de que se estén otorgando nuevos préstamos para la vivienda», explicaron los economistas del Banco Francés, que agregaron que si se considera el total de préstamos a familias, excluyendo los hipotecarios, la caída se reduce a prácticamente la mitad. Además, la entidad advierte que los bancos vienen dando de baja de sus activos créditos que ya habían sido previsionados como incobrables, con lo cual la verdadera cancelación neta de créditos es menor que la registrada.
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