Los cheques diferidos se van convirtiendo en una alternativa atractiva de inversión para el público. Un inversor minorista puede acceder a través de la Bolsa de Comercio a una tasa de 8,50% anual con una inversión de bajo riesgo, ya que el plazo promedio de estos instrumentos es de 90 días.
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La cotización de los cheques diferidos en Bolsa comenzó a fines de 2003, con escaso volumen negociado. Pero de a poco fue ganando en adherentes y en junio se produjo un récord: en el mercado bursátil se registraron operaciones por $ 17,5 millones y en total se negociaron 635 cheques. «Esperamos estar negociando a fin de año unos $ 50 millones mensuales», explicó el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi. El número de compañías que ya está autorizado para cotizar sus cheques se elevó exponencialmente: supera las 600.
La cotización bursátil de los cheques pasó a ser una alternativa más que atractiva para las empresas que buscan financiamiento, pero sobre todo para los proveedores de compañías de primera línea. El proceso tiene dos etapas: primero la compañía debe pedir autorización para que sus cheques coticen y luego deben presentarse sus proveedores para descontar los documentos.
Uno de los principales aspectos a favor es que la presentación del cheque no paga el impuesto al crédito y débito bancario, que es 1,2% directo sobre el monto. Además, la tasa de interés está muy por debajo de la que se puede obtener en otros circuitos, por ejemplo, el extrabancario. «Muchas pymes no pueden abrir carpetas de crédito en los bancos porque tuvieron algún inconveniente en el pasado, aun cuando se presenten para descontar cheques de compañías de primera línea», explican en el mercado bursátil. Por lo tanto, terminan presentándose en entidades extrabancarias que cobran tasas que pueden llegar a 3% o 4% mensual, contra 0,7% mensual que está disponible en la Bolsa.
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