A un mes de que se venza el plazo para llegar a un acuerdo con Brasil para definir la Política Automotriz Común, todo parece indicar que las partes están aún lejos lograr una posición concertada.
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El 30 de junio es la fecha de vencimiento de la prórroga acordada en febrero entre ambos gobiernos para regular el comercio bilateral, una discusión que se remonta a la década de los 90 y que sufrió sucesivas postergaciones.
Entre mañana y pasado se volverán a reunir en Buenos Aires funcionarios de la Argentina y Brasil para tratar de destrabar el conflicto, aunque las estimaciones de los empresarios locales y brasileños no son muy alentadoras.
Por este motivo, se prevé que ante las marcadas diferencias se decida una nueva prórroga, pero esta vez podría ser por un período mayor. Un funcionario del gobierno argentino reconoció esta posibilidad al señalar que «no descartamos una prórroga más larga».
Es que desde el área política se vislumbraun período problemático para que de un lado y el otro cedan en la negociación. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva está por decidir si se presenta a la reelección para los comicios de octubre. Como se descarta que lo hará, se estima que se volcará de pleno a la campaña y no habrá interés para aceptar los reclamos argentinos. Desde el gobierno argentino se especula que hacia fin de año se irá recalentando el clima político para las elecciones presidenciales de 2007, por lo que Néstor Kirchner tampoco estará en condiciones de mostrarse débil ante las pretensiones brasileñas.
Temas polémicos
Todo hace pensar, entonces, que la prórroga debería ser como mínimo por seis meses (para que ya esté definida la elección en Brasil) o aun mayor, para después de los comicios en la Argentina.
Los temas polémicos de la negociación son la forma de medir las importaciones y exportaciones entre ambos países y el plazo para llegar al libre comercio.
Mientras el gobierno de Lula impulsa la apertura total de los mercados lo antes posible, la gestión Kirchner rechazó esa posibilidad y propone una forma administrada del comercio bilateral ante el temor de una invasión de vehículos brasileños. Actualmente, del total de autos que se venden en la Argentina más de 60% son importados, y en su gran mayoría provienen de Brasil. Esto es consecuencia de la crisis económica de 2002, que paralizó las ventas y la producción local. Es cierto que en los últimos meses ese porcentaje fue disminuyendo, pero aún está lejos de las pretensiones de la Argentina, que reclama a las automotrices radicadas en el país que aumenten la participación de vehículos nacionales.
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