Apuntalado con los buenos números que mostraron los balances de Alcoa y Genetech, el mercado arrancó a toda máquina. Pero bastó que el precio del petróleo -tras perder 7% en la última semana- se recuperara un discreto 1,7% ( cerró en u$s 63,53 por barril) para que el optimismo se abortara una vez más. Así, apenas 25 minutos después del mediodía, el Dow rozaba los niveles de cierre del lunes, mientras el NASDAQ perdía 0,8%. Es que más que la suba -del costo de la energía- en sí misma, lo que preocupa es la idea de que este año los norteamericanos deberán pagar 50% más por calefaccionar sus hogares y lugares de trabajo (si el invierno es "normal"), lo que sin dudas les quitará dinero para otros menesteres. La debilidad de los treasuries (la tasa cerró en 4,393% a 10 años) hablaba de una fría bienvenida a las minutas de la última reunión del Comité Abierto de la Fed, pero casi en contra de cualquier previsión y haciendo un evidente caso omiso a las advertencias de la Fed sobre "la preocupante pérdida de disciplina fiscal de los últimos años", o "el incremento de los riesgos inflacionarios", a cinco minutos de darse a conocer el informe, las blue chips trepaban a los máximos del día. El optimismo, sin embargo, duró poco, y treinta minutos antes del cierre el Dow entraba en territorio negativo, llegando a ganar 0,14% cuando sonaba la campana de cierre (quedó en 10.253,17 puntos), merced a la acostumbrada irrupción de los "vendidos en descubierto". Ya no escandaliza, pero, apenas tres ruedas atrás, los analistas aconsejaran mayoritariamente " comprar o mantener" las acciones de la Delphi.
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