26 de mayo 2003 - 00:00

Seis meses para definirse

En el palco bandeja ubicado a la derecha del estrado, se sentaron, entre otros, los jueces de la Corte Augusto Belluscio y Juan Carlos Maqueda; los gobernadores Carlos Manfredotti y Carlos Reutemann; la vicegobernadora de Santiago del Estero, Marina Aragonés de Juárez; Eduardo Fellner, Gildo Insfrán, Sergio Montiel, José Luis Lizurume, Raúl Alfonsín, Julio Nazareno, Hilda Beatriz González y su esposo, Eduardo Duhalde.
En el palco bandeja ubicado a la derecha del estrado, se sentaron, entre otros, los jueces de la Corte Augusto Belluscio y Juan Carlos Maqueda; los gobernadores Carlos Manfredotti y Carlos Reutemann; la vicegobernadora de Santiago del Estero, Marina Aragonés de Juárez; Eduardo Fellner, Gildo Insfrán, Sergio Montiel, José Luis Lizurume, Raúl Alfonsín, Julio Nazareno, Hilda Beatriz González y su esposo, Eduardo Duhalde.
Néstor Kirchner ratificó en su discurso ante la Asamblea Legislativa lo que es su pensamiento económico: construir el capitalismo nacional, crear políticas activas para el desarrollo, impulsar la obra pública, definir una quita en capital de la deuda, más plazo y menos intereses, no pagar la deuda a costa del hambre y otros. Las dudas que tenían consumidores, empresarios y mercados hasta ayer sobre cuál será la dirección económica entonces siguen vigentes, reiterándose definiciones contra «neoliberalismo», «políticas de ajuste permanente», «inversiones especulativas», «ganancias de grupos concentrados».

Juega a favor del Presidente que tiene tiempo para asentarse y definir su rumbo. Mucho más tiempo que el que Lula tuvo en Brasil, por ejemplo, que asumió al borde de la crisis, no cuando ésta ya estaba asentada. Kirchner tiene garantizado viento a favor por seis meses como mínimo. El 2003 terminará seguramente con un crecimiento de entre 5% y 6% por la sustitución de importaciones en el sector industrial; el Banco Central tiene reservas en dólares para retirar los pesos en circulación a $ 3,20, la recaudación impositiva sigue en alza, la inflación está bajo control y no hay necesidad de emitir. En síntesis, no hay indicadores que se puedan disparar en el corto plazo. Eventualmente, un punto podría ser el comportamiento de ahorristas en bancos. Pero tampoco hay muchos depósitos en bancos, los que se fueron en 2001 nunca volvieron. El Central puede actuar como prestamista de última instancia, y de hecho, el crecimiento de las colocaciones ya se había detenido antes de las elecciones. Con subir tasas de plazo fijo hoy en 10% a 30 días, se revertiría el proceso.

Ni siquiera es de esperarse que se complique la relación con el Fondo Monetario y que se vuelva a estar en default con organismos internacionales. Ya se estima que se firmará otro miniacuerdo por 12 meses, sin más compromisos que llevar el superávit primario a 3,5% del PBI, controlar la emisión monetaria, y prometiendo avanzar con tarifas y compensación a bancos. ¿Podría el FMI negar un acuerdo con una Argentina creciendo a 5%, con un presidente recién electo, cumpliendo lo fiscal y lo monetario? Sólo por ello es altamente probable que repita un simple miniacuerdo tras las previsibles tensiones que seguramente se desatarán entre Lavagna y Anne Krueger.

Sí, en su discurso, el flamante presidente puso énfasis en el equilibrio fiscal. Subrayó «la sabia regla de no gastar más de lo que entra».
Pero este giro a la ortodoxia duró hasta que le llegó el turno de hablar del pago de la deuda, o de la obra pública, donde retomó su tradicional discurso. Comparó al país con Estados Unidos de la crisis de los '30, pero olvidó que el país del Norte tenía capacidad de endeudamiento, tenía un sector público reducido y 40% del stock mundial de reservas en oro. Algo diferente de la Argentina de 2003.

Sólo se puede anticipar, en función de sus declaraciones sobre los cambios impositivos, dónde se van a concentrar. En línea con su discurso, y según aseguraron fuentes del Palacio de Hacienda, se buscará gravar la renta financiera (Ganancias sobre los intereses de plazo fijo y bonos de personas físicas) y también a la que se obtenga por ganancia de capital (diferencia de precio de dólar, títulos o hasta una vivienda), aunque con una alícuota menor que 35%), matizando con una ligera disminución del IVA a bienes de la canasta básica de alimentos.

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