Casi 5% de retroceso semanal en un concurso bursátil donde los participantes referentes cayeron muchos menos en el Dow y quedándose casi intacto el Bovespa. Una imagen de debilidad que mantiene el recinto local en ese indeseado lugar del podio, como de las más perjudicadas a lo largo de febrero.
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Y eso que el final, que se predispuso a agregarle otro 1,5% a la baja, se pudo enderezar sobre la segunda mitad, para pasar a un positivo de 0,15% y un Merval clásico en «460» puntos.
Sin novedad auspiciosa en el frente interno, donde solamente parecen crecer: la deuda externa y los dinosaurios fósiles, no había contexto saludable para defender la gran utilidad de enero. Francamente expuesta a desarme de vendedores ansiosos, hubo dos tundas fuertes y bien dirigidas hacia papeles específicos que resultaron el centro del problema.
Los demás actuando por simpatía, Pérez y Grupo Galicia se llevaron el brillo de destacados, aunque no por felices actuaciones. Justamente, en la reversión del viernes el Galicia supo descontar terreno, con suba de 3%. Mientras la otra remontaba el mínimo para quedar en neutro.
Volumen que tuvo alguna expansión mayor tras las bajas fuertes de precios, apareció asimilación, pero el panorama global que deja febrero es hasta ahora muy adverso.