El indicador brasileño marcó la excepción, siendo el gran centro alcista de la semana y al conjuro de las nuevas depreciaciones del real. Los demás dentro de la misma tónica de inicios de mes, con un viernes de Wall Street donde ninguno se salvó y el NASDAQ retornó a sus depresiones.
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Buenos Aires se retiró con el «efecto viernes» de paulatina deserción del recinto, a partir de media tarde, con los «mervales» en baja de hasta 1,3% en el MAr y algo menos en clásico.
Las marcas en puntos fijadas otra vez sobre el alambre de los «500», después de algún intento escapista que se volvió a deteriorar.
No hay buena onda en febrero, esto ya parece evidente, vienen señales pobres de afuera y aquí hay que lidiar con la carga útil de enero.
Bajo volumen
El bajo régimen de órdenes fue lo notorio, por más que en la insólita mescolanza que propone el sistema -juntando vacas con ovejas y CEDEAR con acciones locales-muchos dirán que el viernes se hicieron $ 24 millones: pero, restando $ 10 millones de foráneas, lo que queda es una marca muy pobre para sustentar la necesaria liquidez de nuestros papeles.
Todo está fluctuante y sin aparente destino fijo, lo que ya deja sus huellas marcadas de modo más evidente. Se descalzaron las fuerzas y el vendedor está más nervioso.