Señal para empresas: hay más estudiantes en carreras técnicas

Economía

Una buena noticia para las empresas que buscan profesionales para sus departamentos de ingeniería e informática: si bien los jóvenes siguen eligiendo las carreras de moda, hubo un fuerte incremento en la cantidad de alumnos que se volcaron a las disciplinas «duras» (ingenierías, sistemas) que desde 2001 venían entre las menos elegidas. En algunas universidades, el número de alumnos en estas carreras se triplicó.

Las disciplinas que menos gustan a los jóvenes, las que tienen una fuerte carga de matemáticas, lógica y física como las ciencias exactas, las ingenierías y las tecnológicas aumentaron el caudal de estudiantes. «Estamos realmente sorprendidos por el fuerte incremento que registraron las carreras de ingeniería, que históricamente son consideradas como las más difíciles. La de informática aumentó 30% en total de inscriptos en relación con el año pasado; ingeniería industrial, 14%; e ingeniería civil, 40%», aseguró a este diario Santiago Bellomo, director del Departamento de Ingresos y Estudios Preuniversitarios de la Universidad Católica Argentina.

Según el académico, el cambio se debe a la difusión que tuvo la problemática de la falta de egresados en estas áreas. «La difusión hizo que se instale en los jóvenes la idea de que el que estudia ingeniería conseguirá un empleo seguro y con buenas condiciones laborales. Se logró vencer el mito del ingeniero taxista», dijo Bellomo. De todos modos, advirtió que hay que esperar al año próximo para evaluar un progreso real, ya que «la mayor deserción de este tipo de carreras se da luego del primer año de cursada».

Coincide su colega Andrés Cuesta, coordinador de Comunicaciones Externas y Relaciones Institucionales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE): «Gracias al trabajo con las empresas del sector, la sociedad tomó conciencia de la gran falta de profesionales en estas áreas. También el fuerte vínculo de los jóvenes con la tecnología ayudó a vencer el miedo que generan estas carreras consideradas como las más difíciles», dijo.

Sin embargo, para los expertos también incide en este cambio el trabajo que hicieron las universidades sobre los planes de estudio, para bajar la exigencia que estas carreras imponían históricamente sobre los alumnos. «Muchas universidades trabajamos en lograr que las ingenierías mantengan el nivel, pero sean menos duras para los alumnos. La idea es que se dediquen de lleno al estudio, pero que tengan tiempo también para trabajar y realizar otras actividades, porque ésta era una de las principales trabas que frenaban la elección de los jóvenes», aseguró Cuesta.

En este sentido, Edith Litwin, secretaria académica de la UBA, advierte de la importancia de «introducir títulos intermedios para que quien no esté dispuesto a seguir una carrera larga pueda cumplir una etapa menor en la Universidad y sea una salida alternativa si no quieren estudiar 5 o 6 años».

Entre las más elegidas siguen en auge las ciencias sociales y las de diseño, con Comunicación Social, Diseño Gráfico y Derecho a la cabeza. Si bien esta última no pertenece a las más nuevas o «de moda», los jóvenes la siguen eligiendo por la oferta laboral que garantizaría. Según Litwin, esto demostraría «el compromiso de los jóvenes con la problemática social y política del país».

Otra de las carreras que sigue incrementando el número de alumnos en sus cátedras es Administración de Empresas. Pese a que el mercado laboral rebalsa de profesionales en esta área, sigue siendo atractiva. «La mayoría de los jóvenes, aun cuando comenzaron a estudiar una carrera, sigue en proceso de selección. Por eso optan por carreras 'comodines' como Administración, que no tienen contenidos tan definidos y que les dan una amplia gama de posibilidades a la hora de ejercer», explicó Bellomo, con quien coinciden Cuesta y Litwin.

La más elegida de la UBA sigue siendo Medicina, desde 2001, que acapara casi 10% del total de inscriptos, con 5.595 estudiantes. En el extremo opuesto del ranking se ubican Agronomía y Administración Agrónoma, pese a las grandes posibilidades que ofrece hoy el campo. Los especialistas dicen que es difícil que los jóvenes se vuelquen a esta carrera porque deben estar dispuestos a mudarse al interior del país, donde se concentra la oferta laboral, y al egresar del secundario no pueden tomar una decisión que implicará un cambio de vida radical.

Del nuevo año universitario se desprende otro dato no menor: cada día se achica más la brecha que separa el volumen de alumnos de la UBA de las demás universidades. Mientras la cifra total de alumnos inscriptos al CBC disminuyó casi 4% -la cifra total pasó de 58.137 en 2007 a 55.983 en 2008, es decir, 2.154 estudiantes menos-, las privadas aumentaron su alumnado. La baja quizás responda a los continuos conflictos con los docentes y la decadencia en la infraestructura edilicia, que hace que los jóvenes evalúen cada vez más estudiar en universidades privadas, que además incorporan nuevas carreras casi todos los años.

Para la UBA, la caída en el número de alumnos responde a las dificultades de los jóvenes que necesitan trabajar. «Cuando los jóvenes, sobre todo de bajos recursos, se incorporan al mercado laboral, dejan de estudiar. En 2008 nos focalizaremos en fomentar becas para que todo el que quiera pueda estudiar en esta universidad», prometió Litwin.

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