Los bancos estudiaban demandar a aquellos ahorristas que recuperaron sus dólares mediante amparos. «Cómo le explico a mi casa matriz en Nueva York que puedo hacer juicio para recuperar lo pagado por amparos y que no lo voy a hacer.» La frase es de un banquero que sintetizaba el camino, complejo por cierto, por delante tras el fallo pesificador de la Corte. Del otro lado, ejecutivos de bancos de capital argentino planteaban que iban a iniciar demandas sólo contra los «grandes casos», en referencia a aquellos que cobraron un monto significativo o que fueron emblemáticos.
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Si bien solucionaba una serie de amenazas, el fallo de la Corte indirectamente abre otras cuestiones no menores. Los amparos estaban realizados contra el Estado y eran pagados por los bancos a sus clientes, quienes asumían el rol de «custodia» de esos fondos hasta que hubiera una sentencia definitiva. Por eso las eventuales demandas de los bancos ahora por «custodio infiel» a quienes los cobraron.
Lógicamente, la mayoría de quienes se hicieron de sus dólares originales se declarará insolvente ante esas demandas, aunque no sería de extrañar que aún haya casos de algunos que los tengan depositados hasta en la misma entidad en la que cobraron sus amparos. Pero, dado que son 278.000 personas las que se hicieron de sus dólares, ¿pasará a haber de un día para el otro 278.000 insolventes en la plaza local que dejarán de calificar para recibir créditos? Todo dependerá de la política que adopte la entidad en la cual se haya operado en definitiva, pero ante la duda, cada persona que haya recuperado sus divisas desde hoy se cubrirá si es que antes no lo hizo.
Lo que quedó claro es que se diluyeron las pocas esperanzas que había para que el gobierno compense al sistema financiero por los amparos pagados desde que decretó la pesificación hasta ayer. Por eso Roberto Lavagna, desde que asumió, siempre demoró la compensación a bancos hasta tanto «no hubiera una sentencia definitiva». Ahora la hay y no pagará. Las únicas esperanzas son que los juicios de bancos a quienes recuperaron sus dólares generen tal caos, que deba intervenir el Estado, subsidiando con un bono los $ 10.000 millones en juego (el total que cobraron fue de $ 20.500 millones, pero corresponde ese monto por la diferencia entre el $ 1,40 más el CER y el dólar). Es casi imposible que ello ocurra. Para hoy, en las principales entidades de la plaza estaban previstas reuniones de directorio en las que se iba a determinar la decisión por tomar. No habrá política común adoptada desde cada asociación de bancos (ABA, los extranjeros; ADEBA, los nacionales). A nadie sorprendió el fallo de la Corte: pone fin a los amparos, deja una zona «gris» para los casos sensibles (ahorristas con enfermedades o mayores de 75 años) y elimina la incertidumbre que planteaba la redolarización en medio de la oferta por el default.
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