La suba del dólar en todo proceso devaluatorio genera aumento en el índice de inflación. En el caso argentino, este traspaso fue lento, pero está acelerándose. A los 40 meses, el «traslado» del dólar a los precios es de 32%. En el mismo período, en Brasil fue de 30%; y en Malasia, 21%; pero en otros casos, como Turquía, llegó a 125% (los precios le ganaron a la divisa).
Hace poco más de un año, a principios de 2004, Roberto Lavagna calificó como «exitosa» la devaluación, lo cual le generó un fuerte dolor de cabeza por las críticas recibidas. La explicación del ministro en aquel momento fue que el gran logro del plan económico fue que el alza de los precios minoristas no siguiera la evolución del dólar.
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Sin embargo, esa brecha entre la suba de la divisa y los precios comienza a acortarse. A 40 meses de la devaluación, el traspaso (o «pass through», según la jerga financiera) del dólar a los precios ya llega a 32% y aumentará en los próximos meses, considerando que se espera que los precios continúen creciendo más rápido que el dólar (ver cuadro).
La consultora MVA comparó la evolución del tándem dólar-inflación en distintos países y concluyó que en la Argentina la suba de los precios se está produciendo ahora más rápido que en experiencias de otros países. Por ejemplo, a los 40 meses de la devaluación brasileña (en diciembre de 1998), el aumento de la inflación había significado 30% del incremento de la divisa, y en otros países el traslado fue menor, como la experiencia de las devaluaciones en Malasia y en Tailandia (21% y 18%, respectivamente). «Si bien el traslado del dólar a la inflación es relativamente bajo, ya no es el más bajo, dado que se espera una apreciación real del peso, es decir, que el pasaje a precios siga incrementándose en el futuro», aseguró la consultora.
En otras palabras, el dólar aumentó 190% desde la devaluación, y la inflación minorista en el mismo período acumuló cerca de 63%. El inconveniente ahora es que los precios continuarán aumentando, restando competitividad a la economía argentina, que, de a poco, se va encareciendo respecto del resto del mundo. Los analistas prácticamente descuentan que la inflación superará 10% durante el año, tras el salto de 0,9% registrado en junio. De hecho, en el último relevamiento de mercado efectuado por el BCRA surge la expectativa de una inflación de 10,3% para todo el año.
Pero existen otros datos que generarían incluso una suba mayor. El circulante en poder del público continúa creciendo en torno a 25% anual, triplicando la mejora en el nivel de actividad económica. Y está claro que continuará el ajuste de precios relativos, que en los últimos dos meses hizo subir más al rubro de servicios (alquileres, expensas, tarifas, etc.) que el de los bienes (alimentos y bebidas).
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