Serio: recaudación es más preciodependiente

Economía

Aunque el anuncio de un aumento de 23% en la recaudación en los primeros ocho meses del año despertó optimismo en el gobierno, analistas aseguran que las cifras no suscitan necesariamente perspectivas positivas. Sucede que en términos reales -es decir, la recaudación informada, pero descontando la inflación-, el crecimiento fue de sólo 10,5%. La alarma se encendió porque el gobierno necesita recaudar cada vez más para mantener su nivel de gasto público (que, además, está creciendo por aumentos de salarios de estatales y jubilaciones), en un escenario de crisis energética que demandará mayores recursos para invertir en el sector.

La economista jefe de Datarisk, Guillermina Guglielmetti, explicó a este diario que el problema se genera en varios aspectos. «Está creciendo la brecha entre la recaudación real y la nominal (el dinero que ingresa en concepto de impuestos). En los primeros ocho meses del año fue 118,7% mayor que en el mismo período de 2005», dijo.

Con estos datos, la perspectiva pasa a ser poco optimista. Según un estudio que realizó la consultora, a pesar de los esfuerzos del gobierno por contener la inflación, la suba de precios continúa siendo alta (sería de 9,8% en el año y de 11,1% en 2007).

  • Necesidad

    Con esas perspectivas de inflación, para mantener el poder de gasto que hoy tiene, el Estado necesitaría de mayores impuestos o alícuotas más altas, lo cual para los economistas es impracticable por la alta presión tributaria actual. Estudios privados aseguran que después de la fuerte suba que este índice tiene desde 2003, este año llegará a 27,7% (en cuanto a recaudación con relación al PBI), uno de los más altos de Latinoamérica.

    Los analistas afirman que, además, hay una distorsión en este cálculo ya que toma en cuenta a la economía informal. La alta evasión provoca que quien paga los impuestos enfrenta una carga tributaria real mucho mayor que este índice.

    «Lo más problemático es que el gobierno tiene una obstinación en no realizar los reclamados ajustes por inflación. Deberían hacerse no sólo sobre el mínimo imponible de ciertos impuestos como Bienes Personales, sino también sobre los balances de las empresas, para terminar con las distorsiones que genera la tributación de las ganancias ficticias», agregó la economista.

    El año próximo, además, la administración nacional deberá enfrentar otros impedimentos para mantener el nivel real de los recursos ya que se espera una desaceleración en el crecimiento de la economía argentina en general.

    «El escenario se presenta especialmente complicado por la fuerte suba en la demanda de gas y energía que puede desencadenar una crisis considerable», dijo Guglielmetti. Y agregó que por el lado de las exportaciones también habrá una desaceleración, por lo que el considerable ingreso percibido por retenciones podría reducirse respecto del nivel actual.

    El dato es relevante si se tiene en cuenta que hoy la suba en la recaudación, que sumó casi 96 mil millones de pesos en lo que va del año, se explica en 10% por aumentos en lo generado por ese impuesto (recaudó 5,1% más) y el llamado impuesto al cheque (24,4% superior).
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