5 de enero 2004 - 00:00

Serio: siguió sin reaccionar en diciembre el crédito a privados

Los últimos datos del sistema financiero señalan pocas variaciones en el comportamiento de empresas y personas. La demanda de préstamos del sector privado mostró incremento en los giros por descubierto y las nuevas líneas personales habilitadas por las entidades. No hay fuerte interés por endeudarse para inversión. Esto ocurre en un contexto de tasas en baja producto de la inyección de pesos que viene realizando el Banco Central a través de la compra de dólares. La persona o empresa que califica para recibir dinero a préstamo no lo demanda. Paralelamente, en el circuito de crédito informal (mesas de dinero o escribanías) hay fluidas operaciones, pero con tasas de descuento de hasta 15% a 90 días.

Serio: siguió sin reaccionar en diciembre el crédito a privados
El stock de préstamos al sector privado cayó el año pasado 11,1% en términos nominales a un nivel de 27.015 millones de pesos. Habían comenzado el año en 30.380 millones de pesos, de modo que, ponderando la inflación, la caída en términos reales es aún mayor: 14,5%. Sólo en los últimos meses de 2003 los créditos dejaron de caer y, aunque en forma bastante desigual a nivel de segmentos, se observa una tenue mejora en aquellos préstamos de más corto plazo como los adelantos en cuenta corriente para las firmas y los préstamos personales para los individuos. Esto se refleja en el cambio de composición de la cartera de préstamos al sector privado.

Los adelantos en cuenta corriente o descubierto representan 16,73% del total (un año atrás eran 12,99%); documentos a sola firma, 17,70% (antes, 17,92%); hipotecarios, 34,33% (37,41%); prendarios, 4,66% (6,58%); personales, 8,7% (8,46%); tarjeta de crédito, 8,4% (7,24%); y otros, 9,39% (9,36%).

De modo que hubo un fuerte aumento en la participación de adelantos por sobre el resto de las líneas.

No extraña así que las únicas formas de financiación bancaria que registran tasas de crecimiento positivas en 2003 fueron adelantos, con 14,5% (en términos reales, 10,5%), y tarjetas de crédito, con 3,2% (real, -0,4%).

Las mayores caídas están vinculadas con operaciones de crédito prendario e hipotecario, que experimentaron retrocesos de 37% y 18,4%, respectivamente, durante 2003.


El resto de las líneas crediticias al sector privado muestra caídas de 11,1% en el caso de documentos a sola firma; personales con una baja de 8,1% y otros, con -10,7%.

• Adelantos

La mejora experimentada en los últimos treinta días del año pasado estuvo vinculada principalmente a operaciones de adelantos, con un aumento de 7,7%; y personales, 1,9%, donde se centró la mayor competencia de los bancos con nuevas líneas de crédito.

Las mejores tasas de interés ofrecidas en las líneas de personales plantearon al público la alternativa de cancelar sus deudas con tarjetas de crédito donde las tasas más que duplicaban a las nuevas líneas.

El impacto de la devaluación y pesificación explica gran parte de la fuerte caída de los préstamos a familias y empresas. En el caso de las familias, respondió a la pérdida de ingreso real que afectó a la posibilidad de tomar un préstamo bancario, dado que estos nuevos niveles de ingresos se encontraban por debajo de los requeridos por las instituciones para otorgar un crédito. Mientras que las empresas también sufrieron los daños de la devaluación en sus balances, alejándolas de las condiciones necesarias para ser sujetos de crédito bancario.

Cabe tener en cuenta que la caída de los préstamos comenzó antes de la salida de la convertibilidad.
«La recesión fue más nociva para el crédito que para los depósitos del sector privado y esto se notó mucho más en la financiación a empresas que a familias», destaca un informe del BBV Francés. «Los problemas con el crédito empezaron a notarse en 1999, cuando comenzó la recesión, aunque se hicieron más importantes a fines de 2001. Los problemas de acceso al mercado internacional de capitales por parte del gobierno derivaron en que gran parte del financiamiento del déficit público dependiera de los bancos, lo que provocó un desplazamiento del crédito privado a favor del crédito público que se hizo evidente en los meses previos a la devaluación», agrega

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