La apertura fue positiva. Explicaciones para ello tuvimos varias; primero, la confirmación sobre el crecimiento del PBI en el segundo trimestre y pedidos de seguro de desempleo inferiores a lo estimado, lo que habla de que al menos antes del azote de los huracanes la situación macro estaba bien. A esto podemos agregar los buenas ganancias de Pepsi y Red Hat, el Nikkei trepando casi 2%, una ligera presión vendedora en el mercado de bonos y la expectativa de que las operaciones de "vestido" de carteras darían un impulso adicional. El problema es que apenas arrancado el mercado, el precio del petróleo se empinó 0,8%, a u$s 66,85 por barril, y más de uno se puso a pensar porque la cesación de pagos de tarjetas de créditos acaba de romper todas las marcas históricas. Así, el optimismo alcista no duró más que lo que dura un fogonazo, y a la media hora los tres principales indicadores bursátiles perdían algo más de 0,2%. Poco antes de mediodía, cuando el petróleo comenzó a perder terreno, las acciones empezaron a recuperarlo, y aun cuando el "oro negro" se afirmó nuevamente por la tarde no se frenó el impulso alcista que llevó a que al sonar la campana, el Dow trepara 0,76%, quedando en 10.552,78 puntos. Antes de terminarse, setiembre apunta a romper la tradición y quedar entre los mejores meses del año. Al cierre de ayer, el petróleo marcaba la segunda mayor baja mensual en lo que va de 2005, el dólar la segunda mayor apreciación frente al euro y al yen, y las acciones el cuarto mejor mes de actividad bursátil. El problema es que el costo en vidas y bienes fue demasiado grande.
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