Hoy vence el plazo para que las petroleras informen a la Secretaría de Energía el volumen de gasoil que van a importar sin impuestos para responder a la demanda de la cosecha gruesa. Entre las que deben responder está Shell, que hasta ayer no dijo qué actitud va a adoptar, ya que para importar sin impuestos debe previamente retrotraer el valor del gasoil al vigente el 28 de febrero, es decir, antes del aumento aplicado el 9 de marzo que originó la violenta reacción del presidente Néstor Kirchner convocando a un boicot contra esa compañía.
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Se presume que Shell debe definir desde una situación complicada. La decisión de Esso de bajar el precio del gasoil para importar sin impuestos dejaría sola a la empresa angloholandesa frente a los consumidores y el gobierno en una hipotética decisión de mantener el aumento.
Por otra parte, la estrategia oficial de ofrecer una ventaja económica mayor que la generada por los aumentos aplicados (surgida de la ortodoxia económica clásica) es mucho más difícil de responder para una empresa que los llamados al boicot o los bloqueosde piqueteros. Shell tiene un cupo asignado de 45.000 metros cúbicos de los 500.000 que por la Ley 26.022 se pueden importar sin impuestos. A diferencia de Esso, que tendrá parada la refinería de Campana unos 60 días entre abril y junio, Shell decidió suspender el mantenimiento de su planta, aun corriendo algún riesgo técnico.
Esa decisión fue tomada precisamente con el argumento de evitarse la importación, incluso antes de que la Secretaría de Energía dispusiera que, para ingresar gasoil del exterior sin impuestos, se requiere retrotraer los precios (en el caso de Shell y Esso que fueron las únicas que los subieron).
• Posición
Se especula ahora que, a menos que Shell tenga motivos para concretar el mantenimiento de la refinería de Dock Sud, va a persistir en su posición de no importar.
La empresa angloholandesa sufrió una pérdida de alrededor de 25% en sus ventas, por lo cual con la refinería funcionando podría responder a su demanda actual. En la compañía se cree, además, que no le será fácil recuperar a los clientes que perdió como consecuencia del boicot declarado por el gobierno.
La duda que quedaría es si la negativa de Shell a bajar los precios no provocará otra reacción adversa del gobierno.
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