25 de julio 2003 - 00:00

"Si piden un superávit de 4,5%, me quedo con aportes a AFJP"

En la puja con el FMI por fijar el superávit primario, el ministro Lavagna planteó que, si se exige al país un nivel similar al de Brasil (4,25% del PBI), entonces el gobierno estudiará quedarse con la recaudación que mes a mes ingresa a las AFJP. Esto inquietó a los técnicos del Fondo, por lo que la amenaza sirvió a Lavagna como herramienta de negociación. El tema sigue abierto. Es cierto que no se puede comparar sin más las cifras de superávit fiscal de la Argentina y de Brasil por las fuertes diferencias en lo que recaudan los Estados en materia previsional, pero la amenaza del ministro entraña riesgos. El gobierno quiere debatir una reforma previsional en el Congreso antes de fin de año, aunque sin llegar al extremo de estatizar las AFJP. Lavagna aprovechó su presencia en el viaje a EE.UU. para plantear este tema de las gestiones ante el Fondo al presidente Kirchner.

Antes de fin de año se debatirá en el Congreso una nueva reforma del sistema previsional. Ese es el cronograma fijado por el gobierno de Kirchner y hacia allí se dirige.

Pero como el tema tiene implicancias para destrabar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Economía, Roberto Lavagna, entre los muchos papeles que desplegó en el Tango 01 durante el viaje a Washington, llevó consigo una carpeta sobre la reforma.

Lavagna:
Hay un tema que tenemos que ver.

Kirchner:
De qué se trata. Lavagna: La reforma previsional.

El ministro intentó explicarle que había algunos temas que definir con vistas al acuerdo con el FMI porque la reforma previsional constituye uno de los condicionantes a cumplir. Y si bien figuraría en «algún pie de página», no por ello, sería menos relevante a la hora de evaluarlo.

Más allá de los pormenores técnicos que están fuera del área de gestión del Palacio de Hacienda, la minuta que presentó el ministro estuvo vinculada a un diálogo que mantuvo con la última misión del FMI que monitoreó las cuentas públicas.

Funcionario del FMI:
La meta de superávit primario debe ser más ambiciosa, mire el caso brasileño, que tiene cerca de 5% del PBI.

Lavagna:
Respecto de la meta, podríamos plantear un nivel más ambicioso de 4% del PBI como Brasil... pero, claro, me van a tener que devolver el sistema previsional. Si volvemos a contar con la recaudación de los aportes jubilatorios, en ese caso podríamos aspirar a mayores niveles de superávit fiscal. Pero tenga presente que deberíamos cambiar el sistema.

Funcionario FMI:
¿Cómo cambiar el sistema?

Lavagna:
Sí, habría que eliminar a las AFJP y así recuperar toda la recaudación previsional. Así sí, podemos hablar de mayor meta de superávit.

El silencio que esto les generó a los funcionarios del FMI que participaban del encuentro con el ministro dio paso a que se hablara de una meta fiscal más modesta y abordaran otros temas.

•Obligación

Pero lo que sí dejaron sentado los hombres del Fondo era que la reforma previsional era un tópico que figuraría en la nueva carta de intención. De modo que esto obligaba a definir algunas líneas de acción, sobre todo por el impacto fiscal.

Si bien el gobierno no tiene aún definido ningún diseño de la reforma que encarará, la génesis de los cambios girarán en privilegiar el aspecto de la protección por sobre los de potenciar el mercado de capitales.

Esto implica la creación de algún nuevo esquema de beneficios previsionales para toda aquella población que ha quedado fuera del actual sistema jubilatorio y que, de continuar tal como está operando, marginará a más trabajadores de poder acceder a un haber jubilatorio.

Sólo basta con mencionar que más de 50% de los afiliados al sistema previsional no registra aportes regularmente, por lo que su situación con vistas a su futuro derecho a un beneficio previsional es complicada. Se está generando una población de cientos de miles de trabajadores que el día de mañana no tendrá ningún beneficio previsional. Pero que el Estado deberá asistir. Con el consiguiente impacto sobre las cuentas fiscales.


El gobierno de Kirchner heredó una recopilación de recomendaciones realizada durante la gestión de Graciela Camaño en la cartera laboral, conocido como el Libro Blanco de la Previsión Social. El mismo fue pergeñado tras las reuniones mantenidas por la Comisión de Expertos, nombrados a los efectos de compilar las posiciones de todos los sectores involucrados en la problemática de la seguridad social.

Cuenta con una serie de lineamientos básicos para reformular el sistema jubilatorio, que constituirían la base para negociar la reforma.

Los pilares que figuran en el Libro Blanco apuntan a que todos los trabajadores aporten tanto al régimen estatal como al de capitalización (privado), de modo que las jubilaciones tengan un componente solidario pero proporcional a los años aportados y otro en función del ahorro acumulado en una administradora.

Lavagna
aspiraba a que parte de los 11 puntos porcentuales del salario que cada trabajador aporta para su jubilación, que en la actualidad se ubica en 7 puntos porcentuales por la reducción transitoria decretada en la última gestión de Cavallo, quedara en las arcas oficiales. Esta aspiración también fue una herramienta de negociación con las AFJP frente a la renegociación de la deuda pública.

Pero el trasfondo de la aspiración de
Lavagna era netamente fiscal. Se recordarán los exabruptos vertidos por el ministro meses atrás contra el régimen de jubilación privado.

En la actualidad, la recaudación de las AFJP se ubica en torno de un promedio de 215 millones de pesos mensuales (con un nivel de aporte personal de 7%).

El diferencial de la recaudación asumiendo un aporte de 11% supera los 120 millones de pesos mensuales promedio. Esto equivale a aproximadamente 2% de la recaudación tributaria mensual. Lo cual ayudaría al Palacio de Hacienda a comprometer una mayor meta de superávit primario.

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