Casi es para reír, si no fuera como están las cosas en el país (para llorar). Porque así como aparecían en pantalla las novedades descalificadoras de ciertas entidades internacionales -unas rebajando al país, otras con rebaje selectivo sobre entidades bancarias-se producía un «show» de subas de bonos, consecuente merma del riesgo-país, y una avanzada en el sector de papeles privados: realmente, difícil de poder sopesar debidamente. Porque se dio un aumento de más de 6% (seis por ciento, leyó bien) en los precios, sin que existiera base representativa en qué apoyarlo.
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Bueno, no para tanto, pero con $ 4,4 millones de efectivo no se puede refrendar absolutamente nada. Claro, la trepada del Grupo Galicia actuó de gran columna (descomunal toque alcista de 18%, con 2,4 millones de títulos y jugando de soporte principal Merval) en una de las picardías ya habituales, de cuando se ponen en circulación medidas: hacer que la Bolsa funcione bien positiva, para que los medios difundan tal imagen. Después, se verá, se seguirá como pueda y todo terminará como siempre. Porque la pregunta sobre qué festejaba la plaza en la víspera, era dificultosa de responder. Sin contrarios en la cancha, jugando un solo equipo y con la camiseta del oficialismo puesta, adentro del recinto salía el sol, cuando en todo el contexto de la City se sumaban nubarrones: una figura contradictoria.
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