7 de julio 2005 - 00:00

Sin nada nuevo y más de lo mismo

Sin nada nuevo y más de lo mismo
Pretender explicar por qué subió o bajó el mercado con uno o dos datos, o aun con todos los datos económicos, empresariales, políticos y financieros del día, es como tratar de explicar cómo se comportó una tormenta sobre la base del movimiento de la hoja en un árbol o aun de un árbol entero. Cuando se hace un análisis bursátil, lo más que uno hace es, en todo caso, una sobresimplificación de los hechos, tratando de desglosar lo que subyació de manera más general tras los impulsos de los inversores. Esto obliga muchas veces a ir en contra de lo que es más aparente y que por indolencia o desconocimiento es "vendido" como "el argumento del día". En la medida entonces, en que se logre que el lector amplíe su visión y piense un poco más allá de lo "aparente", termina importando poco si se coincide o no en las causas últimas que movieron al mercado, porque lo cierto es que nadie es capaz de abrazar algo tan grande como es la verdad y menos en una breve columna bursátil. Y hablando de brevedad, ¿por qué nos damos el lujo de perder tanto espacio en seudofilosofía cuando ayer el mercado perdió todo lo ganado el martes al ceder el Dow 0,97% a 10.270,68 puntos, volviendo así a valores del viernes pasado? Simplemente porque el relato de lo acontecido es prácticamente idéntico al de ayer, al de hace una semana y al de hace un mes: datos de la macro que muestran una economía que sigue creciendo (el índice ISM trepó a 62,2 puntos, encima de los 58,9 esperados), pero con fuertes dudas, el dólar en suba, la tasa en baja y, por sobre todo, el precio del petróleo, que marcó un nuevo récord en u$s 61,28 por barril.

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