Fue una jornada pobre. Pobre por el lado de los precios, ya que el Dow quedó con una mejora, ganando un ínfimo 0,04% para quedar en 9.347,62 puntos, en tanto que el NASDAQ retrocedió 0,42% y el S&P 500 quedó a mitad de camino entre los dos indicadores anteriores, cediendo 0,23%. Por el lado de los volúmenes las cosas no fueron mucho mejor, negociándose 1.027 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.580 millones en el electrónico. Con 120 estados contables de otras tantas empresas difundiéndose ayer, y lo más fuerte de la temporada de balances del tercer trimestre disparándose a partir de hoy, un arranque como el que tuvo la semana pare-ce decir que lo que se espera no es demasiado halagüeño. Lo peor se vivió entre las empresas fabricantes de semiconductores, que se desplomaron casi 6% medidas por el índice que elabora la Bolsa de Philadelphia. Es cierto que algunas empresas recibieron una bajada de pulgar de la gente del JP Morgan, pero la merma parece haber estado vinculada más con los resultados que se esperaban para Intel que con cualquier otra cosa. Desde ya que no todo fueron papeles tecnológicos ni todo ocurrió como parecería lógico a simple vista. El anuncio de que los ingresos del Bank of America se derrumbaron 54% en el tercer trimestre fue recibido con una mejora para el papel, reflejando que había inversores preparados para algo mucho peor. De todas formas, este anuncio fijó el tono para lo que se espera reporten las demás blue chips en la semana, que con 180 de los 500 integrantes del índice S&P dando a conocer su números, es la más activa del trimestre. Según la última encuesta de Thompson Financial, los analistas esperan la mayor caída de ganancias de la última década, lo que sugiere que el pedido de convocatoria de Betheleem Steel es algo más que un incidente aislado. Si bien un informe de la Fed de San Francisco sostenía que la economía aún no entró en recesión, la caída de 3% del OSX sugiere que los inversores en empresas petroleras esperan que la baja en la expansión económica golpee a sus inversiones. Algo para tener en mente es que los índices accionarios se están mostrando "resilentes" a reflejar completamente las malas nuevas. Es posible, en este escenario, que quienes apuestan por la suba se concentren entonces, más que en los fríos números, en la letra chica de los comentarios sobre lo que sucedió en torno a los ataques del 11 de setiembre y sobre el momento en que se espera la franca recuperación de la economía, o lo que pueda llegar a decir Alan Greenspan. Los que apuestan a la baja, tiene menos problemas.
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