Alguna vez habría que hacer un estudio para comparar el comportamiento en los días santos de las distintas congregaciones de inversores, para ver cuál es el efecto que realmente tienen. Mientras tanto, debemos conformarnos con lo que marca la tradición (si se quiere: superstición) del mercado, que para el caso de ayer -Yom Kippur- indicaba una importante caída en el volumen. Los 1.000 millones de acciones negociados en el mercado tradicional y los menos de 1.400 millones del electrónico dan cuenta que se sintió la ausencia de la comunidad judía (al menos la practicante), pero 0,24% que ganó el Dow al cerrar en 9.594,98 puntos y 0,69% que trepó el NASDAQ sugieren que no son ellos el motor del "bull market" por el que estamos pasando. Tan "bull market" es lo que vivimos que con apenas 0,68% en el caso del Dow, 0,82% en el del NASDAQ y 0,53% para el S&P 500, los tres principales índices bursátiles quedarían marcando nuevos máximos anuales. Lo mejor para algunos es que incluso ni siquiera harían falta noticias demasiado extraordinarias para romper estos niveles. De hecho, si algo caracterizó la jornada de ayer, fue la ausencia de noticias (apenas el "spin off" anunciado por Motorola) y sin embargo el mercado siguió avanzando. Otro elemento a favor de apostarle a que se marcarían nuevos máximos esta semana es que hay un consenso tácito entre los profesionales que el tercer trimestre viene con buenos números para las cotizantes, al menos si así se define un incremento esperado de 16% en las ganancias de los integrantes del S&P 500. Todo parece depender entonces de lo que informe hoy Alcoa, Yahoo mañana y el viernes General Electric, entre otras.
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