4 de marzo 2004 - 00:00

Snow: deben hablar con los acreedores

El Tesoro de los Estados Unidos presionó ayer a la Argentina para que «cumpla los compromisos asumidos» con el FMI y para que se reúna con los acreedores. Así lo solicitó ayer el titular del organismo, John Snow, que, de esta forma, sugirió al gobierno que cancele el próximo martes el vencimiento de u$s 3.100 millones.

La postura del Tesoro es, en este punto, coincidente con el FMI. Ambos sostienen que la cancelación del préstamo que debe efectuar la Argentina es independiente de la revisión de metas. La firme postura expresada ayer por Snow demuestra que en Washington estarían esperando un primer paso de la Argentina antes de dar una señal favorable
(ver nota vinculada).

El funcionario dio un discurso ayer en la Escuela de Derecho de la Universidad George Washington. Allí explicó que no quería «interponerse» entre la Argentina y los bonistas, aunque no dudó en afirmar que «instaríamos a la Argentina y a sus acreedores a reunirse».

• Preocupación

Las declaraciones de Snow reflejan la preocupación que existe en el gobierno de los Estados Unidos por la falta de diálogo entre el Ministerio de Economía y los representantes de bonos, en particular con el comité global de acreedores que se conformó en enero.

Se sabe que el Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB) tiene una importante influencia en el gobierno republicano y también un contacto directo con el Tesoro estadounidense. En el Palacio de Hacienda, aseguran que el «culpable» de esta relación es el economista Adam Lerrick, que representa a un grupo de bonistas europeos.

• Incompatibilidad

Incluso, una de las exigencias del gobierno es que este experto de la universidad Carnegie Mellon se retire de las negociaciones, ya que fue uno de los que pregonó la idea del default en los Estados Unidos durante todo 2001. «Es una incompatibilidad total. El comité global pierde seriedad con este tipo de presencias», aseguran en Economía.

El comunicado de prensa del GCAB del último lunes tuvo un impacto muy negativo en el equipo económico, que vio un intento por «embarrar» la relación con el FMI.
Allí se rechazaba la invitación a negociar formulada por Lavagna, debido a que ésta fue formulada a través de los denominados «grupos consultivos». Además, los acreedores rechazaron la posibilidad de anotarse en el registro de bonistas que habilitó el gobierno en distintos lugares del mundo porque «no tiene ningún sentido en este momento», aseguraron a través de un comunicado de prensa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar