La soja volvió a alcanzar nuevos máximos de contrato en el mercado internacional como consecuencia de la menor preocupación por los efectos de la «gripe del pollo» en los Estados Unidos. De esta forma, las ganancias treparon a 2,6% para la oleaginosa y dicha situación repercutió en la Argentina con alzas de casi 2,3% en el país.
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La soja cotizó a u$s 312,79 por tonelada, el precio más alto de los últimos ocho años, debido a la tranquilidad que generó en el mercado el hecho de que los episodios de «influenza aviar» se hayan focalizado en Delaware y alrededores, sin un impacto considerable en la demanda de harina de soja. Fue precisamente este subproducto el que impulsó al mercado de Chicago. «Si el mercado supera el temor por la gripe aviar y supone que van a haber menos casos, no hay más razón para la baja», decía ayer el analista agrícola, Ricardo Baccarín. Pero Sudamérica, que se encuentra en el centro de la escena, también generó un factor alcista: noticias de problemas climáticos en Brasil, con seca en el Sur y lluvias más abundantes que las necesarias en el Norte, determinaron una preocupación adicional por el volumen y calidad de la cosecha brasileña.
Un tercer punto alcista estuvo dado también por la firmeza de la soja en China, donde también se frenó la propagación de la fiebre aviar, mejorando la expectativa de los operadores ya que se supone que la producción de aves se recuperará y, en consecuencia, aumentará la demanda de ingredientes para suplementos y balanceados. Las bajas del precio de soja habían llegado a 11,5% en China pero dichos valores ahora se han recuperado.
En la Argentina, en tanto, la mirada del mercado se concentra en los precios a futuro: la oleaginosa cerró ayer en u$s 233 para la cotización disponible y u$s 208,1 para la posición mayo de este año. El valor a un año, mayo 2005 quedó en u$s 171 por tonelada. Esto implica una diferencia importante entre la cosecha vieja y la nueva, por un lado, y un abismo entre la actual y la del año próximo, hecho que hace emitir señales de cautela entre los operadores y analistas.
•Retención
Los productores tienen hoy en su poder entre 2,5 y 3 millones de toneladas de soja vieja. Dicha retención, algunos suponen que puede resultar peligrosa ante la posibilidad de baja de precios. «Con una soja a 680-700 pesos cualquier productor se puede sentir satisfecho porque dicho valor no estaba en ningún cálculo optimista», admitía un agricultor bonaerense.
«El escenario sigue siendo alcista porque el precio retrocede dos pasos y luego avanza tres. Esto se repite desde julio y genera freno en la oferta. Pero hay que tener cuidado porque existe una gran diferencia de precios entre la cosecha vieja y la nueva», advertía Baccarín.
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