París - «La culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el laissez faire del siglo XXI»; «las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control»; «el monetarismo es una doctrina errónea».
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Estas expresiones del financista George Soros, sorprendentes en boca del inventor de los hedge funds, provocaron más de una sonrisa entre los 130 invitados al desayuno privado que éste ofreció el viernes pasado en París, en ocasión de la salida en Francia de su nuevo libro, de título, como mínimo, ambicioso: «La verdad sobre la crisis financiera».
El marco de la reunión fue el imponente salón principal del Travellers Club, fundado en 1819, exclusivo para « gentlemen», pero que en esta ocasión abrió las puertas de su sede parisina, ubicada en un elegante palacio de la avenida Champs Elysées, a una audiencia mixta, compuesta principalmente por empresarios y brokers, no sólo franceses, sino también americanos, ingleses, alemanes, entre otros. Ambito Financiero fue el único medio argentino invitado al encuentro, en el cual Soros expuso su versión de las causas de esta crisis, reconoció errores de previsión y no eludió los pronósticos. Consideró apropiado que las autoridades financieras hubiesen tomado medidas de intervención, sin las cuales habría habido « severas consecuencias» y se mostró expectante por los anuncios que haría el gobierno estadounidense hoy.
Según su visión, los culpables de esta crisis son por igual los actores de mercado y los reguladores -calificadoras, autoridades bursátiles, bancos centrales-. El sistema financiero está en peligro por «una causa que él mismo generó», sentenció. En todas las crisis hay dos componentes, dijo, uno es la realidad, la tendencia, de la cual se instala cierta malinterpretación. Ambas, realidad e interpretación, interactúan a través del mercado y esa interacción puede modificar los «fundamentals» que se supone reflejan esos precios. Y se creía estar oyendo a un keynesiano cuando sostuvo que esa mala interpretación estaba originada en la idea de los actores del sector financiero de que, como lo señala la doctrina clásica, los mercados tienden naturalmente al equilibrio de la oferta y la demanda y que, para operar en esa realidad, ellos disponen de una información completa y perfecta. Pero ni «la economía y las finanzas son ciencias exactas» ni «los mercados tienden naturalmente al equilibrio».
No debería apresurarse nadie en el plano local a ver en esto una confirmación de un pretendido modelo que confunde regulación estatal con intervencionismo y manipulación por parte del funcionario de cada área. Porque, acto seguido, Soros aclaró que había que evitar una regulación excesiva,entre otras cosas porquela disponibilidad de créditoestimula la productividad y la innovación.
Equivocado
A la pregunta de Ambito Financiero acerca de las consecuencias de esta crisis para los mercados emergentes, la Argentina y Brasil en especial, y si el boom de los commodities agrícolas era ya cosa del pasado, la respuesta fue que se había equivocado al creer que los mercados emergentes, por la dinámica de las economías china e india particularmente, resistirían mejor que Estados Unidos y Europa.
Y a continuación agregó que, aunque no ha seguido en detalle la situación argentina, «allí ustedes tienen otros pequeños problemas con su gobierno». El murmullo risueño que atravesó todo el salón tras este comentario fue la triste constatación de que, en los medios empresariales y financieros del mundo, existe la convicción de que los problemas domésticos, antes que a la economía se deben a la política, en particular a la deficiente gestión en una etapa mundial única por lo favorable a la Argentina, pero que bien puede estar llegando a su fin.
Siguió Soros hablando de la crisis internacional. El estallido de la burbuja hipotecaria en Estados Unidos detonó una superburbuja, debido a varios factores: la gran expansión del crédito, la mundialización de los mercados bursátiles, las innovaciones financieras facilitadas por una continua desregulación de los mercados.
El colapso hipotecario infló aun más las otras burbujas, por caso, exageró los precios agrícolas y ahora esa burbuja también se ve revertida al retraerse la demanda de los mercados desarrollados.
Eludió responder lo que él hubiera hecho en el lugar del secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, con un «yo no estaba en esa posición», pero calificó su desempeño como «más reactivo que proactivo».
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