Sorpresa por críticas de Joseph Stiglitz

Economía

Se sabe que Joseph Stiglitz, el economista que abjuró de su pasado en el Banco Mundial y que recibió el Premio Nobel en 2001, es uno de los gurús preferidos de los Kirchner. Por eso su llegada al país entusiasmó a la Casa Rosada. Con lo que no contaban era con que el visitante criticara abiertamente la estatización del sistema previsional, describiéndola como "un error" y afirmando que Cristina de Kirchner sólo debía "hacer más eficiente y competitivo" el sistema público. Para colmo, terminó su exposición ante empresarios fustigando la manipulación de los datos por parte del INDEC y señalando las consecuencias negativas que eso tiene para la credibilidad del país. "Si no hay confianza en los números, no se sabe qué hacer", destiló Stiglitz. El trago amargo también llegó en privado, cuando visitó a la Presidente y le reiteró en persona sus cuestionamientos.

«En la Argentina, muchos eligieron quedarse en el régimen privado. Una parte importante de la democracia es respetar las decisiones de la población.» Así se manifestó el economista Joseph Stiglitz ayer respecto del anuncio oficial de estatización de las AFJP.

En un almuerzo ante 80 ejecutivos de finanzas, Stiglitz no titubeó a la hora de responder las preguntas respecto del pase al Estado de las administradoras de fondos y sobre la manipulación de los índices del INDEC.

- ¿Qué opina del anuncio de la estatización de las AFJP? -le preguntó este diario.

- Creo que es un error. Si a ella (en referencia a Cristina de Kirchner) no le gusta el sistema como está, debería haber mejorado el régimen estatal, volverlo más eficiente y competitivo, y entonces invitar a que opten por cambiarse a los que están en el régimen de capitalización -respondió.

Además, a manera de lección, recordó que «cuando Bush quiso privatizar la seguridad social en Estados Unidos, como no lo hizo de una manera transparente, no lo pudo concretar. Hace falta trabajar duro para crear un buen sistema». En ese sentido, aconsejó una premisa ya pedida desde distintos frentes: «Es necesario pensar en cambios institucionales para el largo plazo», algo difícil de implementar en la Argentina.

Respecto de la manipulación de los datos del INDEC, el Premio Nobel de Economía en 2001 resaltó que «es muy importante tener una oficina de estadísticas independiente. Si no hay confianza en los números, entonces no se sabe qué hacer. Deberían, al menos, explicar cómo están midiendo».

Precisamente Stiglitz, que estuvo al frente del Banco Mundial y asesoró al ex presidente norteamericano Bill Clinton, fue quien habría aconsejado a Cristina de Kirchner implementar cambios en el instituto de estadísticas para devolverle la credibilidad que perdió desde que empezó la virtual intervención de Guillermo Moreno en enero del año pasado.

Tanto en su exposición en el almuerzo organizado por Adecco en el Hotel Alvear como en su disertación en ExpoManagement, Stiglitz habló del tema obligado en estos tiempos: la crisis internacional. «Algunas crisis anteriores se habían originado en la Argentina, pero hoy tiene la etiqueta 'made in USA'», ironizó.

La agenda de Stiglitz se completó ayer con una visita a Cristina de Kirchner en Casa de Gobierno, de la que participó también el jefe de Gabinete, Sergio Massa. Además, en el marco de la exposición, el economista conversó con el embajador de Estados Unidos en el país, Earl Anthony Wayne, en el predio de la Rural.

A continuación, los puntos salientes de su exposición.  

  • El futuro es sombrío y es la crisis más grave desde la Gran Depresión. Esta recesión económica es el resultado de grandes errores financieros.

  • La economía norteamericana se sostuvo con el consumo, se alimentó de la burbuja inmobiliaria y de una política gubernamental irreflexiva, con una tasa de ahorro que bajaba a cero. Estados Unidos respondió siguiendo el modelo de Latinoamérica de los años 70, es decir, pidiendo prestado. Decían que era reciclaje de petrodólares, pero era deuda, y los países entraban en cesación de pagos. Tomamos préstamos por u$s 108.000 millones pese a ser el país más rico del mundo.  

  • La tormenta recién empieza. Hay ya 1 millón de puestos de trabajo que se han perdido; 3 millones de norteamericanos perdieron sus hogares y se espera que sean muchos millones más, por culpa de este salvataje tan malo.

  • En 1989, la caída del Muro de Berlín marcó el fin del comunismo como sistema económico. Los grandes salvatajes de 2008 prenunciaron la caída del fundamentalismo de mercado. El 15 de setiembre marca una divisoria de aguas.

  • La globalización llevó a la diversificación. India y China están muy interconectadas con Estados Unidos. Y Europa tiene grandes pérdidas por las hipotecas tóxicas. Los problemas llegan ahora a China e India más rápido de lo esperado. La crisis va a afectar el comercio y el precio de los commodities.

  • A mediados de año, Estados Unidos decide que las hipotecas tóxicas fueran exportadas. Y ahora decide exportar su desaceleración económica. Porque las malas ideas también se expanden, como ocurrió con el fundamentalismo de mercado.  

  • A raíz de la crisis, Estados Unidos exportó la mitad de sus hipotecas tóxicas a Europa, a la que le agradecemos por haber comprado tantas. Nuestra economía ya debería haber entrado en recesión.  

  • La confirmación llegó cuando el propio Alan Greenspan admitió que había cometido un error al confiar demasiado en el mercado. Hoy nadie discute que necesitamos más regulación. El tema es qué tipo de regulación. Los mercados financieros de Estados Unidos empeoran junto con los mercados premium del resto del mundo.
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