27 de enero 2004 - 00:00

Sorpresiva resistencia ahora en el FMI para aprobar metas

Una fuerte preocupación en el gobierno había ayer por la resistencia en el directorio del FMI a aprobar mañana metas. Provenía directamente de países europeos (Holanda, Suiza, Suecia, Bélgica, Italia y Alemania) y otros como Australia. Argumentan que el país no negocia de buena fe la deuda en default. EE.UU. vota a favor, pero sólo su apoyo no alcanza. Sorprende al gobierno este conflicto porque descontaba que con la postura de Köhler, No1 del FMI, el tema estaba resuelto. Mario Blejer, ex Fondo y Banco Central, habló de que "hay tormenta en el directorio del organismo por el caso Argentina". Están en juego u$s 330 millones de desembolsos pendientes. Se espera hoy que contactos diplomáticos destraben conflicto. Más regocijo para fondos buitre.

El ministro Roberto Lavagna junto al secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, estuvo intentando asegurar la aprobación (mañana) de las metas con el Fondo Monetario. A última hora reinaba una fuerte preocupación por la incertidumbre de lo que pueda acontecer, habida cuenta de la resistencia de los principales países europeos a dar el visto bueno a la primera revisión del entendimiento.

Al ser consultados en el Ministerio de Economía sobre la situación, guardaban un sugestivo silencio sobre el tema. Cabe recordar que las metas con el Fondo Monetario debían haberse aprobado en la tercera semana de diciembre.

El continuo retraso en la renegociación de la deuda con acreedores era el motor principal de la reticencia del staff del FMI a dar luz verde.

•Ofensiva

Desde allí comenzó la ofensiva, incluyendo por vía oral agravios de Néstor Kirchner a la cúpula del organismo, para intentar revertir la postura que en concreto postergaba el desembolso de u$s 330 millones al país, a lo que se sumaban otros créditos del Banco Mundial.

Fue Horst Köhler hace 20 días quien, tras dialogar con el presidente Kirchner, señaló que iba a recomendar la aprobaciónde la primera revisión al acuerdo firmado con la Argentina en agosto último. Para ello, hubo una carta de Roberto Lavagna al propio Köhler en la que prometía -tal como anticipó este diario-ahora un superávit primario de 3% del PBI; nueva fecha para la renegociación de contratos con las privatizadas, y la promesa de efectuar un mayor esfuerzo fiscal para hacer frente a los pagos de la deuda en los años siguientes.

Según información a la que pudo acceder Ambito Financiero, el gobierno contaba con el visto bueno del Tesoro norteamericano a esta revisión. Pero del lado europeo hay mucha resistencia. Ya en el gobiernosaben que Holanda, Bélgica, Suiza, Suecia, a los que se sumó Australia se abstendrán en la votación. «Es la única manera que tienen de manifestarse contra la Argentina ya que no están en el Grupo de los Siete», aseguran en el gobierno. A ello hay que sumar la postura de Italia, Alemania, Francia y el Reino Unido en la que aún había mucha reticencia a votar por la Argentina.

Por este motivo es que ayer hubo además durante la jornada contactos diplomáticos al más alto nivel intentando destrabar una eventual votación en contra. Después de la recomendación de Köhler, ¿puede resistirse el directorio del FMI a aprobar las metas? Esta era la pregunta que más se hacían en Casa de Gobierno ayer sobre este complicado tema que encuentra al presidente Kirchner en pleno viaje a España junto al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y al canciller Rafael Bielsa. Lo concreto es que la negativa del directorio del FMI, tras la recomendación de Köhler, sería algo inéditopero que al mismo tiempo,no significaba que fuera imposible que sucediera.

•Complicación

Hay un antecedente que muestra hasta qué punto está la resistencia de países europeos a avalar lo que está haciendo la Argentina en materia de negociar con acreedores. En el último desembolso del BID, hace tres semanas, para lograr la aprobación fue decisiva la postura del Tesoro norteamericano ante la negativa de varios países europeos. Ahora la resistencia en el FMI es mayor, lo que complica el panorama.

Básicamente lo que se cuestiona es que la Argentina esté negociando de «buena fe» con acreedores. En las cláusulas internas del Fondo Monetario, está lo que se llama «lending into arrears» que estipula lo que un país en default debe cumplir para recibir asistencia de ese organismo. Y habla de estar negociando de «buena fe» con acreedores. Para los países europeos, con ahorristas muy afectados por la cesación de pagos argentina, eso no existe. Ayer Mario Blejer, ex FMI y BCRA, anticipó una «tormenta en el directorio del FMI» al hablar del caso Argentina. Antes Krueger, en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, destacó que «aún hay muchas dudas sobre la Argentina».

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