9 de julio 2004 - 00:00

Sospechas por los votos en el Senado

La aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal en el Senado casi terminó en escándalo. «Que quede expresa constancia de nuestro cuestionamiento a la legitimidad de esta ley. Acá no ha quedado claro, dado que la votación se ha amañado con un voto al revés», denunció el radical Mario Losada pasadas las 0 de ayer.

La polémica estaba centrada en un artículo clave, el 28, que le da poder de veto a la Nación en el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal.

Cuando se trató esta cláusula la votación electrónica salió favorable a quienes la rechazaban; es decir, que perdía el gobierno. El tablero marcó 28 a 26 en contra de la redacción que propuso Roberto Lavagna, con el aval de Néstor Kirchner.

De inmediato, Miguel Angel Pichetto empezó a gritar que su voto no figuraba en el recuento. Con picardía, el jefe del bloque peronista quería revertir el score. «Hay que hacer una nueva votación», clamó el rionegrino. Contribuyó a la confusión que el presidente provisional, Marcelo Guinle, hablara de « reconsiderar» el sufragio, cuando en realidad se refería a rectificarlo.

Al tanto de que había una maniobra destinada a evitar que se cayera el artículo, Losada propuso: «Si hay una sola persona que no votó, hagamos como en un caso personal, que vote uno, porque para reconsiderar hacen falta los dos tercios». Finalmente, Guinle aceptó que estaba hablando de rectificación. El recinto se transformó en escenario de un drama teatral. «¡Fíjense qué pasa con esta máquina! ¡Yo no he votado!», seguía -cual émulo de Alfredo Alcón-Pichetto.

Parece que la actuación -más alguna ayuda extra-surtió efecto: el resultado adverso se dio vuelta y, sorpresivamente, pasaron a ser 28 senadores a favory 26 por la negativa. Pudo haber sido un pase mágico en el tablero electrónico, aunque lo más probable es que 2 integrantes de la bancada oficialista hayan «reflexionado» para mudar de criterio sobre este pasaje de la ley.

Lo más curioso era que los tantos, aunque cambiados, habían permanecido inalterables, no obstante que había un voto más, supuestamente el de Pichetto. Es decir que, en vez de 54, había 55 bancas ocupadas.
¿O fue todo un engaño para poder sufragar de nuevo?

Para tratar de salir del paso, el peronista insistió en que
«la máquina no funcionaba. Por eso pedimos que se votara nuevamente, porque en mi caso no se había consignado mi voto, lo mismo que le ocurrió a otros senadores. En consecuencia, acá se produjo un error en el funcionamiento del sistema», se defendió. «Cuando se practicó la votación se lo hizo con toda claridad y no queremos que quede ninguna sombra de duda sobre esta ley por la votación de un artículo en particular. Hemos votado nuevamente y ha quedado legítimamente proclamado el resultado», argumentó Pichetto.

Después de aprobar el proyecto en general y particular, reapareció el conflicto, lo cual
forzó a una tercera votación que ganó el oficialismo por segunda vez consecutiva, aunque por otra diferencia 29 a 25, o sea con 54 presentes.

Este recuento fue precedido de otro revelador diálogo entre senadores:

Miguel Pichetto:
Verifique bien que no quede algún señor senador sin votar. Señor presidente, que venga el técnico, no tengo el voto emitido. ¿Por qué esta máquina no acredita mi voto?

Haidee Giri:
Yo me levanto...

Marcelo Guinle
(presidente provisional): Es que no se debe levantar.

H.G.:
Bueno, me muevo, y me borran del tablero y ahora no me identifica; o sea que hay problemas con el sistema. No quiero dejar en dudas una votación; sobre todo, porque mi provincia ha sido una de las que más ha cuestionado algunos de los artículos del proyecto de ley. Lo que no vamos a cuestionares el sistema de votación que se ha llevado adelante en el recinto. Pero invito a cualquier senador a que venga a ver mi tarjeta; no funciona bien el sistema.

M.G.:
Vamos a reiniciar el proceso. No se paren, por favor, y completemos la votación. Vamos a volver a hacer el proceso.

Eduardo Menem:
Señor presidente: que se vote nominalmente. Si hay problemas con el sistema, votemos nominalmente.

Obviamente, el voto se completó de manera electrónica, con una brecha aún mayor en beneficio del gobierno.

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