Sturzenegger confía en que es posible un nuevo ciclo de flujo de capitales hacia emergentes
-
Para que salga bien el plan los que apostaron al dólar deben perder
-
El Gobierno aseguró que la pobreza infantil cayó a 42%, casi 30 puntos desde finales de 2023
El funcionario vaticinó que habrá bajas tasas de interés en el horizonte cercano y mediato porque el mundo está más ocupado en problemas del pasado que en encontrar la forma de crear confianza para el desarrollo de inversiones, desde la crisis desatada con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008.
El banquero dijo que la tasa real no depende entonces del interés que fije la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco Central Europeo, sino de "un patrón estructural de ahorro e inversión a nivel global de largo plazo".
Apuntó en ese sentido que el "exceso regulatorio" que se potenció con la crisis de Lehman Brother puede haber generado un sector financiero "atrofiado", que está impedido regulatoriamente de asignar el capital de manera "más eficiente".
Por ello, el desafío para las autoridades regulatorias es hallar la "combinación óptima" entre garantizar niveles de rentabilidad para que la actividad financiera continúe saludable, en conjunción con una adecuada minimización de los riesgos asociados.
Al explicar su hipótesis, Sturzenegger consideró que el debate global está desatendiendo dos factores, que la historia de Argentina permite ver con claridad: uno es que la insistencia con sostener tasas de interés reales negativas, como una manera de impulsar el crecimiento del consumo y darle potencia a la política monetaria, generará daños colaterales importantes y rápidos.
"Es imposible pensar que la gente va a aceptar retornos negativos por mucho tiempo. En Argentina lo ensayamos (aunque lo llamamos represión financiera) y lo único que nos generó fue devastar nuestro sistema financiero", alertó.
Y, en segundo lugar, una tasa de interés real negativa no le sirve al ahorrista y tampoco al sistema financiero, y tarde o temprano "se convierte en su destrucción".
Las tasas de interés negativas también generan problemas distributivos importantes, dijo el jefe del BCRA y agregó que con esa política el precio de los activos sube, con lo cual los dueños de activos tienen ganancias importantes.
"Pero los pequeños ahorristas se frustran con retornos inexistentes. Quizás esto también tenga que ver con entender por qué tanta gente está enojada en algunos países desarrollados", amplió.
Por ello, consideró que el desafío de la banca en América Latina es el de intermediar el capital y el ahorro, porque en los países de la Región los retornos claramente no son cero sino que son positivos.
El problema, dijo Sturzenegger, está en que los riesgos en los países emergentes todavía no justifican transferir el capital del mundo, a pesar de su mayor rendimiento, por lo que los bancos y los entes reguladores deben hallar la forma de revertir esa situación.
Por ello, la agenda clave estaría en que los países receptores del capital logren un esquema macroeconómico predecible y confiable, con derechos de propiedad claros e institucionalizados para captar capitales.
De hecho, dijo el banquero, pareciera que ante tamaña disponibilidad de fondos nunca tuvo tanto valor como ahora construir ese marco confiable, ya que de tenerlo podríamos decir que el mundo estaría dispuesto a financiar infraestructura, viviendas, inversiones, todo prácticamente gratis.
"Jamás el mundo había brindado esta oportunidad. Aquí, el desafío para la banca, es crear los instrumentos apropiados para mitigar estos riesgos, y darle esa confianza necesaria al ahorro global", sentenció.




Dejá tu comentario