Subas en costos empiezan ya a perjudicar al campo
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El aumento del gasoil y, en consecuencia de los fletes, también afectarían las cuentas de la producción primaria, tanto como el desabastecimiento del combustible denunciado por estos días.
Aunque no está vigente aún (sólo tiene media sanción de Diputados), la baja del IVA ventas a 10,5% distorsionaría los ingresos genuinos del sector agropecuario por que generarían un abultado crédito fiscal de difícil recuperación para la empresa rural aunque podría ser aplicado parcialmente al pago de impuestos y cargas sociales. Pero descartada la rebaja del IVA a los insumos, que se mantendrían en 21%, el impuesto diferencial sería un duro golpe a los balances rurales.
Todas estas medidas impuestas durante los dos últimos meses generan un marco aleatorio para los empresarios agropecuarios. Analistas económicos coinciden en que, por primera vez en muchos años, es imposible realizar un diagnóstico único para la actividad: se depende de la composición de los costos, del nivel de saneamiento de la explotación y, finalmente, del sistema de producción. Por caso, una explotación mixta resultaría más ventajosa que una exclusivamente agrícola y una agrícola mejoraría sus márgenes con actividades paralelas vinculadas a nichos especiales.
«Cada explotación muestra un cuadro diferente de márgenes de acuerdo al grado de endeudamiento, comercial o bancario. Hay empresas saneadas, no endeudadas que tienen capital escaso y otras que se beneficiaron con la pesificación de sus deudas... Los agricultores pagarán sus insumos con la misma paridad de dólar que recibirán por sus cosechas... Hay tantas variables para analizar que no se puede hacer una generalización», advertía Mario Arbolave, titular de Márgenes Agropecuarios. En tanto, la agricultura comienza a ingresar en plena cosecha gruesa, la que genera mayores ingresos al país y en pocos meses más deberán planificar el cultivo de rotación. Para ese momento se duda sobre el nivel de inversión que se aplicará sobre los cultivos. Algunos analistas sostienen que se prevé un aumento en el área de siembra pero, por diversos factores que afectaron el mercado de insumos agrícolas, creen que caerá el rendimiento de la producción, situación que derivaría en una cosecha global de granos similar o menor a la presente campaña. En tanto, se generaliza la idea de que los productores no quieren deber más dólares por insumos y prefieren pagar con sus «monedas» fuertes: trigo, maíz y soja. Esto daría sustento a los que calculan un fuerte repunte de los canjes de insumo por producto.
Por estos días las explotaciones agropecuarias se encuentran rearmando sus esquemas de producción en base a los nuevos lineamientos, pero éstos «cambian todas las semanas», se quejan en el campo.
Los precios presentaron sustanciales variaciones desde diciembre, por caso, según datos de la publicación de Arbolave una bolsa de maíz híbrido pasó de costar u$s 40 a u$s 36; la urea perlada costaba u$s 250 por tonelada y ahora cotiza u$s 240; una caravana clásica costaba u$s 2,90 y hoy cotiza u$s 2,04 cada una mientras la vacuna contra la brucelosis saltó de u$s 0,25 a u$s 0,22 mientras 500 metros de alambre de púa cotizaba en u$s 31 y hoy se ubica en u$s 19. En efecto, los insumos sufrieron una depreciación cercana a 10% en dólares pero, la moneda estadounidense saltó de $ 1 a $ 2,8 en el mercado libre, hecho que determina una fuerte suba en los costos en pesos de los productores. Si a los empresarios agrícolas le restan la imposición de 20% por retenciones sufre una fuerte depreciación en los dólares que recibe por sus granos.
La decisión de acumular sus cosechas en busca de mejores precios en dólares generó en las últimas semanas un fuerte aumento en la demanda de las bolsas de plástico que forman los silos estilo «chorizo», tan comunes en los campos durante los últimas dos campañas. La demanda se duplicó, según admiten sus fabricantes. En tanto, el precio registró una baja de 15% en dólares en comparación al año anterior. Una bolsa de 200 toneladas se vendía a u$s 400 (u$s 960 calculando un billete estadounidense de $ 2,4) contra un precio de $ 650 que muestran las listas de los distribuidores, según el mismo gerente de Ipesasilo, Carlos Di Tulio.
«Hoy se necesita más producto para comprar la misma cantidad de insumos», indica el economista de la Sociedad Rural Argentina, Ernesto Ambrosetti, quien agrega que «las tarifas de transporte aumentaron 30% y los servicios de contatistas 20%». En efecto, Los fletes y los costos de recolección, siembra y pulverizaciones avanzan atados al precio del gasoil, insumo clave que ya subió hasta 30% desde que asumió el ministro Jorge Remes Lenicov.




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