Subirían el precio máximo en la carne

Economía

El mantenimiento del peso mínimo de faena permitido en 240 kilos, la flexibilización de algunos precios para el ganado y remozados incentivos impositivos serían algunas de las propuestas que el gobierno ofrecería a los sectores del campo en materia ganadera. Durante la primera reunión de trabajo que se realizará el próximo viernes, luego del acercamiento de las entidades del campo con el gobierno, el flamante secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, ofrecerá alternativas que permitan satisfacer las expectativas de los ganaderos sin afectar el sistema de control de precios al consumidor.

Los primeros controles para el Mercado de Liniers preveían el año pasado un kilo de novillo a $ 2,40, aunque con el correr de los meses y las continuas distorsiones al mercado, llegó a permitirse un novillo de $ 2,60 acompañado por una variante de categorías y clasificaciones de hacienda. Hoy, los ganaderos estarían satisfechos si el kilo de novillo se ubicara alrededor de los $ 2,80 y $ 3, precios más cerca de u$s 1 por kilo que reciben los productores de los principales países competidores de la Argentina. «Si se liberara el mercado de la carne en pie, se terminaría el enfrentamiento con el gobierno; el sector se quedaría sin argumentos porque las retenciones permiten seguir dialogando ya que los granos tienen un escenario positivo», reconocía un ganadero de Santa Fe. Y si bien nadie cree que se llegará a una instancia de liberalización total del mercado, se supone que la creación de un fondo de la carne -conformado con aportes de los frigoríficos exportadores- permitirá compensar a los ganaderos con un valor ajustado. La disputa por el control del fondo y el sistema de distribución será otro problema.

La carne es quizás el tema prioritario para la producción, aunque la agricultura (y las retenciones) tengan mejores voceros. El aumento de la oferta, la necesidad de impulsar la retención de vientres y la mejora en la rentabilidad de la ganadería para que no se autoexpulsen productores hacia la actividad agrícola son claves. Los datos de Liniers de 2007 son determinantes: la oferta allí cayó 40% desde principios de años hasta el viernes, en comparación con el mismo período de 2006. La conformación de los índices de Liniers ha mutado varias veces durante el último año, se han modificado categorías y se distorsionaron registros, por lo que no se pueden comparar, con certeza, dichos indicadores. «Lo más lamentable es que se quebraron contratos privados de arrendamientos que se registraban por el Indice de Liniers. Ya no se lo considera para los cálculos y hubo que cambiar muchas ecuaciones en contratos privados. Liniers perdió representatividad», reconocía un analista del mercado.

Frente a esta coyuntura y a la necesidad de contar con un índice de referencia, surge el indicador de la ventas directas a campo y sus correlatos de las ventas «en gancho» (a la salida del frigorífico previo al cálculo de impuestos). El Centro de Consignatarios de Venta Directa (los que no operan en Liniers) elabora un Indice de Kilo de Carne de Novillo.

Dicho índice muestra un dato contundente: aumentó constantemente durante el último año. En enero se ubicó en 4,792 ($ 4,8 muy cercanos a la realidad), 19% por encima del mínimo de mayo de 2006, cuando el mercado de ganados y carnes fue afectado por las intervenciones y la imposición de precios de referencia.

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