Apenas conocida la fecha de inicio de la nueva protesta de, por ahora, un sector del campo, la plana mayor del gobierno redobló la apuesta: prorrogó por seis meses el régimen vigente para la exportación de carne vacuna y anunció que el nuevo peso mínimo de faena permitido será de 240 kilos frente a los 280 kilos actuales. El objetivo sigue siendo contener la suba de la carne en los mostradores.
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Ambas medidas anunciadas no podrían ser, técnicamente, rechazadas por los ganaderos. Son mucho más que lo esperado por las entidades del campo y de la industria luego de las reuniones que mantuvieron la semana pasada con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
El funcionario, de activa participación en los mercados durante las últimas semanas, les anunció a los dirigentes rurales medidas más duras de restricciones en las ventas externas. Pero su jefa ayer desmintió todo.
«Se ha hablado mucho de este tema en la última semana y se ha especulado con cambios en el régimen que no existen», sostuvo Felisa Miceli, contradiciendo a la prensa, a fuentes de Economía y de la dirigencia.
Las dos medidas anunciadas, que deberían regir a partir de mañana, mejoran sustancialmente la posibilidad de contar con hacienda (si los productores deciden venderla), pero no son, sin embargo, el escenario deseado por los productores de carne que siguen rechazando la falta de lo que denominan «medidas estructurales» para resolver la pérdida de rentabilidad de la actividad.
«En la mesa de los argentinos no va a faltar la carne», decía Miceli y enfocaba su discurso hacia el consumidor: «Nuestra prioridad es abastecer al mercado interno en los valores fijados».
Pero la mayor apuesta de Miceli como vocera, se presume, de todo el gobierno, fue expuesta con otra frase fuerte que responde a la protesta anunciada ayer por Confederaciones Rurales Argentinas y Federación Agraria Argentina: ni más ni menos, dijo que los dirigentes «tienen diferencias políticas con este gobierno».
Crisis agudizada
Planteado este escenario, la crisis de relación entre el campo y el gobierno sigue agudizada. CRA se perfila como la presunta ala «opositora» del ruralismo, aunque representa el sentir de muchos productores agropecuarios. Su representatividad es indiscutible.
La Federación Agraria Argentina, por su parte, tiene mucha «capacidad de movilización», según argumentaban anoche algunos productores, y podría generar actos mediáticos en los próximos ocho días de paro.
El gobierno, por su parte, se mostró ayer una vez más reaccionando rápidamente frente a la presión de una protesta mediática. Al menos por ahora, logró quebrar el frente del campo, ya que las medidas anunciadas serían suficientes, para otras entidades, para continuar el diálogo.
La gran duda sigue siendo si el precio de la carne logrará descomprimirse con estas medidas. El paro del campo, en primera instancia, presionaría nuevamente sobre los precios.
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