La Secretaría de Transporte ya prepara el terreno para lo que casi seguramente será la desaparición de Southern Winds. Según fuentes cercanas a dos gremios del sector, ya habría un plan para reubicar a las casi 900 personas que aún trabajan en la empresa fundada por Juan Maggio. Ese plan prevería la distribución del personal entre Aerolíneas Argentinas, LAN y LADE Líneas Aéreas del Estado. La versión indica que Aerolíneas debería quedarse con aproximadamente la mitad del personal; las otras 450 se repartirían entre la empresa chilena y la aérea oficial, a la que se le proporcionarían dos o tres aeronaves para cubrir algunas rutas al interior. La intención del secretario Ricardo Jaime -y del gobierno, desde ya-sería desactivar cualquier tipo de conflicto gremial; la perspectiva de auxiliares de a bordo, personal de rampa y pilotos cortando la avenida Rafael Obligado o impidiendo el embarque en vuelos de otras compañías es una pesadilla que desde el Ministerio de Planificación Federal quieren evitar. De todos modos, no parece del todo probable que la aceptación de este pedido sea «automática»: se sabe que a Aerolíneas algunos órganos oficiales (por caso la Inspección General de Justicia) están impidiéndole la aprobación de sus balances, y en el caso de LAN los chilenos ya tendrían más que suficiente con la absorción de los casi 900 empleados de LAFSA.
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El primer paso hacia la desactivación del conflicto habría sido el aporte de $ 1.700.000 que se depositaron ayer en las cajas de ahorro de los empleados de SW para pagarles los salarios de junio. Ese importe habría provenido de las arcas públicas, dado que ni los actuales propietarios ni quienes se proclamaron «compradores» de SW fueron quienes efectuaron el desembolso. Fuentes de LAN también descartaron de plano haber sido ellos quienes pagaron los sueldos, versión que se escuchó ayer en el mercado y que obviamente tiene su génesis en el hecho de que hasta el mes pasado -por un convenio con el gobierno-era el área chilena la que aportaba los fondos para ese fin.
En vista de estos hechos, se diluye la «intención» del grupo inversor -del que no formaría tampoco parte Horacio Rozenblum de «comprar» SW. Ay er debía haber comenzado el trámite del «due dilligence», pero según dijo ayer a este diario David Esquivel, abogado del hasta ahora anónimo grupo comprador, «Juan Maggio incumplió con su compromiso de acercarnos la documentación necesaria para la auditoría, para lo que tenía plazo hasta el martes». Por su parte Rozenblum, que no había suscripto el compromiso de compraventa, se negó a responder los llamados de este diario, pero el vocero que había designado 48 horas antes anunció su decisión de retirarse de la función. No dio razones por las cuales lo hizo. En relación a lo incomprensible que podría resultar que un grupo compre una aerolínea que debe al menos u$s 65 millones, y cuyo único activo son rutas que podrían ser gestionadas (con éxito, puede decirse con certeza) ante la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial.
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