El titular del Banco Mundial, James Wolfensohn, consideró ayer que si la Argentina no aumenta las tarifas de servicios públicos, «se quedará sin inversiones». Consultado sobre el nuevo proyecto de regulación de servicios públicos, el funcionario expresó su esperanza de que «las autoridades argentinas presenten algo que permita un beneficio satisfactorio para los que invirtieron y que se produzcan nuevas inversiones». Sin embargo, admitió que «éste no ha sido el caso hasta ahora».
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Estas fueron las principales declaraciones que realizó ayer James Wolfensohn en una rueda de prensa previa a la Asamblea Anual del Fondo Monetario-Banco Mundial que se desarrollará el próximo fin de semana:
• Mi preocupación es que uno puede mantener bajo control las tarifas, a un cierto nivel, si lo desea. Pero el problema es que el resultado de dicha política es que uno se queda sin nuevas inversiones. • Las empresas privatizadas necesitan tener rentabilidad para poder continuar con el plan de inversiones.
• No estoy totalmente al tanto del marco regulatorio para las privatizadas en la Argentina. Pero mi esperanza es que las autoridades presenten algo que permita un beneficio satisfactorio para los que invirtieron y que se produzcan nuevas inversiones. Pero éste no ha sido el caso hasta ahora. • Perdonar la deuda a países pobres es una gran idea, pero es necesario asegurarse de que se soluciona la diferencia de ingresos que se dejan de percibir. La propuesta británica es enormemente constructiva (ya que el Reino Unido asume la parte de deuda multilateral que le corresponde, 10%).
• Nosotros fuimos los que empezamos a hablar de la condonación de la deuda, ahora esta cuestión ha progresado, hemos pasado del perdón de dos tercios a hablar de 100% y a un conjunto de países que va más allá del programa HIPC (los 27 países más pobres con mayor nivel de deuda), y eso es algo sin duda positivo. • Para nosotros sería más cómodo hacer donaciones, si alguien nos da el dinero para eso. En los últimos años se ha avanzado a buen ritmo en la lucha contra la pobreza, pero sigue sin ser suficiente.
• Si hay mucha gente joven sin esperanza -y en el mundo hay 1.800 millones de personas menores de catorce años, la mayor parte en países en desarrollo-, se convierte en un terreno enormemente fértil para el reclutamiento por parte de grupos terroristas.
• Tomaré una decisión en diciembre, una vez que se hayan resuelto las elecciones presidenciales en Estados Unidos y quede claro cuál va a ser el clima político, para evaluar mi nueva presentación al cargo que termina el próximo año. Contrario a algunas ideas, no estoy movilizando fuerzas para tener esa opción.
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