Tarjetas: híper trasladarían a precios suba de comisiones
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Como es sabido, el Congreso convirtió en ley un proyecto por el cual las administradoras de medios de pago ya no pueden cobrar comisiones «diferenciales»; según dice la norma, «el emisor no podrá fijar aranceles diferenciados en concepto de comisiones u otros cargos entre comercios que pertenezcan a un mismo rubro o con relación a iguales o similares productos y servicios». Además, esa misma ley fija en 3 por ciento el arancel máximo que pueden recargar los emisores.
•Paridad
No es un secreto que hoy los supermercados pagan entre 1% y 1,5% a las tarjetas; a la inversa, los comercios chicos llegan a abonar hasta 5%. La ley los «empata» en 3%, pero los bancos aseguran que al final del día la cuenta les da negativo (lo que dejan de retener al comercio chico no se compensa con la suba de casi dos puntos a los grandes).
Por ahora, los banqueros están tratando de que el gobierno estudie con atención lo que votó el Congreso, y que cuando reglamente la ley, tenga en cuenta -por caso-que de concretarse la salida de los supermercados del sistema de tarjetas, el terreno que habían ganado sobre la economía informal podría desplomarse (es obvio que las ventas con tarjeta son muy difíciles de «negrear»).
Desde ya, los emisores se encrespan diciendo: «Tenemos que cumplir con la ley, cobrándoles lo mismo a los híper que a un pequeño comercio que quizá tiene diez movimientos por semana. Pero no nos queda más remedio que elevar la comisión a los más grandes, porque sería impensable reducir los aranceles a todos los comercios: el sistema desaparecería».
En este sentido, en las conversaciones reservadas que mantienen con funcionarios del gobierno, los banqueros explican que su rentabilidad se mantiene sin modificaciones desde la crisis de 2001, pero que muchos de sus insumos (personal, informática y hasta papelería) se incrementaron de manera significativa.
¿Cuándo estallará la crisis? Por ahora es una pregunta que sólo tendrá respuesta cuando el Ejecutivo promulgue la ley y la reglamente; hasta tanto sucedan estos dos hechos, la norma no tendrá plena vigencia.
¿Cómo están preparándose las partes para ese momento? Los banqueros y administradores de medios de pago no tienen dudas: les subirán la comisión a 3% a sus principales clientes, al tiempo que se la reducirán a ese mismo porcentaje a los demás comercios minoristas. «La ley nos obliga», insisten.
En cambio, para los supermercadistas, las opciones son varias, tal como se explica más arriba. Una fuente de la industria le recordó a este diario que -por caso-Wal-Mart dejó de aceptar vales de compra emitidos por una de las empresas que actúan en el mercado porque no se pusieron de acuerdo en la comisión. Otro caso similar fue el de Coto, que dejó de vender con una de las dos principales tarjetas de crédito por razones similares. «Pero en los dos casos volvieron al sistema poco después, tras una negociación civilizada», respondió un banquero. «De hecho, hay cadenas que hoy están ofreciendo planes en cuotas con tarjeta.» Sin embargo, la diferencia en esta oportunidad es que la ley no parece dejar mucho margen para la negociación. De todos modos, el peor escenario para todos sería el traslado a los precios de la mayor comisión. Se sabe que la rentabilidad neta del supermercadismo no supera 5%, por lo que parece muy difícil que puedan absorber esa suba.
S.D.




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