17 de febrero 2022 - 21:04

El BCRA subió la tasa y la llevó a terreno neutro frente a la inflación

Elevó la tasa de referencia 2,5 puntos al 42,5% nominal anual, que implica una TEA del 51,9%. El piso de los plazos fijos aumentó a 3,5% mensual, algo más cerca del IPC. Notaliq, nuevo instrumento para bancos.

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Ignacio Petunchi

Como adelantó Ámbito, el directorio del Banco Central definió este jueves un incremento de sus tasas de interés, el segundo en lo que va del año. La autoridad monetaria elevó la tasa de referencia, la que pagan las Leliq a 28 días, en 2,5 puntos y la llevó al 42,5% nominal anual. Esto equivale un rendimiento efectivo anual (TEA) del 51,9%, que lo saca de terreno negativo en términos reales y lo ubica en zona neutra frente a la inflación. Se trata de un paso hacia tasas reales positivas, en línea con lo preacordado con el Fondo Monetario Internacional. El BCRA subió también el piso de intereses para los plazos fijos y creó un nuevo instrumento de política monetaria destinado a los bancos.

Desde la entidad que preside Miguel Pesce, señalaron que la medida busca adecuarse a la meta de “propender hacia retornos reales positivos sobre las inversiones en moneda local, y de preservar la estabilidad monetaria y cambiaria”. En otras palabras, se busca alentar el ahorro en pesos para intentar acotar la demanda de dólares y, a través de ella, la presión inflacionaria. Forma parte de un paquete convenido con el Fondo, que incluye también una fuerte reducción de la asistencia monetaria al Tesoro (del 3,7% del PBI en 2021 al 1% en 2022), el impulso de políticas para ampliar las exportaciones netas y acuerdos de precios y salarios.

Pesce había adelantado semanas atrás en una entrevista con este diario que esperarían a que el Indec publique el IPC de enero para definir un alza de tasas. La nueva TEA de referencia (51,9%) se ubica algo más de un punto por encima de la inflación interanual del mes pasado (50,7%), aunque sigue unos puntos por debajo de la proyección del mercado para 2022 (55%, según el último relevamiento del BCRA). Con todo, distintos analistas coincidieron en que el nivel actual dejó de ser negativo en términos reales y pasó a zona neutral. “Ya está dentro del rango de la inflación esperada”, señaló el economista Joaquín Waldman.

Asimismo, el Central definió elevar en 3 puntos la TNA de la Leliq a 180 días (lanzada a comienzos de año) hasta el 47% nominal anual (TNA), que equivale a una TEA de 52,6%. Además, creó un nuevo instrumento destinado a los bancos con el que también buscará absorber liquidez pero a mayor plazo que con las Leliq tradicionales: la Notaliq, que tendrá una tasa variable equivalente al rendimiento efectivo anual de la Leliq a 28 días. El objetivo es estimular a las entidades financieras a estirar los plazos de sus colocaciones. A diferencia de la Leliq a 180 días, que tiene tasa fija, la Notaliq elevará su rendimiento en caso de que haya nuevas subas de tasas en los próximos meses, lo que permitirá mantenerlo asociado a los movimientos en los intereses de los plazos fijos. “Queremos que los bancos se vayan desplazando a instrumentos de más largo plazo”, dijo una fuente oficial a Ámbito.

En cuanto a los plazos fijos, el piso para los depósitos a 30 días de personas humanas también subió 2,5 puntos hasta el 41,5% nominal anual, lo que representa una TEA de 50,4%. En términos mensuales, la tasa será del 3,5%, lo que la ubica todavía por debajo del IPC de enero y del que se proyecta para febrero. De todos modos, existe el plazo fijo UVA a 90 días que garantiza cobertura contra la inflación y ofrece un plus de 1%. Para el resto de los depositantes del sistema financiero la tasa mínima garantizada se establece en 39,5% (TEA de 47,5%).

Lo cierto es que la política de tasas del BCRA, como toda la política económica, se mueve en un estrecho desfiladero. La precisa para fomentar el ahorro en moneda local y también para alinearla al nuevo ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, que se aceleró este año (un riesgo de no subir la tasa era que los exportadores se financien barato en pesos y demoren la liquidación). Pero, por otro lado, necesita que no afecte las posibilidades de acceder a financiamiento para la producción y el consumo, lo que impactaría en la dinámica de la recuperación. Además, un alza mayor de los rendimientos elevaría el monto destinado al pago de intereses a los bancos por las Leliq que tienen en su poder.

“Buscamos un equilibrio entre lo necesario y lo posible para sostener la recuperación. Somos muy cuidadosos en eso, con la diferenciación entre tasas activas y pasivas. Tratamos de separar ese efecto, protegiendo el crecimiento económico”, le dijo una fuente oficial a este medio. En ese sentido, el BCRA definió que el resto de las tasas reguladas por la entidad no tengan alteraciones: la de financiación de saldos impagos de tarjetas de crédito se mantiene en 49%; la de líneas préstamos para inversión productiva, en 30%; y la de capital de trabajo, en 41%.

En relación al efecto cuasifiscal de la medida de este jueves, Waldman señaló: “Si cumplen con el 1% PBI de asistencia anual al Tesoro, el impacto de la suba de tasas sobre el stock de pasivos remunerados es chico y se empiezan a normalizar los incentivos de la nominalidad”. Y planteó que en caso de que haya una inflación del 55% y un crecimiento del 3%, la base monetaria (que hoy es de 8% del PBI) tendería a caer al 5% del producto. Así, el BCRA podría desarmar parcialmente las Leliq o, al menos, no tener que reabsorber intereses.

Una incógnita que deja el movimiento del Central es qué pasará en las próximas semanas con las tasas que paga la Secretaría de Finanzas en sus licitaciones. La semana pasada subió a más de 52% de TEA en las Ledes (apenas por encima de la nueva tasa efectiva de referencia) al convalidar un alza de entre 2 y 3 puntos que pidió el mercado para adelantarse a la decisión del BCRA.

Pesce planteó que se necesita que los rendimientos del Tesoro sean superiores a los suyos para atraer mayor financiamiento hacia el fisco vía deuda en pesos y cumplir con la meta monetaria y financiera acordada con el FMI. “Esto nos hace pensar que en las próximas licitaciones el Tesoro debería seguir incrementando progresivamente la tasa que paga por sus Ledes, al menos hasta un terreno en torno del 54%/55%”, señaló un reciente informe de la consultora Equilibra.

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