Temor en China por burbuja inmobiliaria
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La vivienda en el país es como media 8,2% más cara que el año pasado, según cifras de agosto (en abril la subida interanual era de sólo 5,4%), y en ciudades con alta especulación, como la Pekín olímpica o Shenzhen (centro de la industria tecnológica) las subidas superan 10%. NDRC reconoce con preocupación que esas subidas superiores a 10% se extienden a muchas otras ciudades, incluso algunas de tamaño medio como Beihai (Sur) o Urumqi (Noroeste).
Los signos esperanzadores de un «pinchazo» en la burbuja se comenzaron a registrar este año en el delta del Yangtsé, la zona más rica del país y en cuyo centro se encuentra Shanghai, aunque según la Comisión, tras una leve bajada de precios, han vuelto a subir de forma acelerada también allí.
Entre enero y agosto de este año, la inversión en el sector inmobiliario, uno de los que muestran desde hace varios años síntomas de recalentamiento, se incrementó 29%, cinco puntos más que en el mismo período de 2006.
Muchos economistas chinos consideran que la vivienda seguirá encareciéndose en los próximos años y que ello podría desembocar en inestabilidad social.
A ello ha de añadirse que muchas nuevas viviendas se construyen en tierras expropiadas por la fuerza y pese el desacuerdo de sus antiguos propietarios.
Ello genera en ocasiones violentas protestas de propietarios o fenómenos como las «casas clavo» (personas que rehúsan a abandonar su casa incluso cuando las obras de nuevas viviendas se han iniciado a su alrededor).
Pese a todo, los jóvenes chinos siguen obsesionados por poder comprarse piso e independizarse de sus padres, lo que también ha popularizado en el país la expresión « esclavos de las hipotecas».


