Temor: crisis en Brasil impactaría en Argentina

Economía

Se reabrió ayer la crisis política en Brasil, y en este caso la víctima fue el hombre fuerte de Lula en lo económico, el ahora ex ministro Antonio Palocci. Es muy delicada la situación a futuro. En primer lugar, porque no se puede anticipar el final de esta crisis y, en definitiva, si puede derivar en la derrota de Lula en las próximas elecciones presidenciales de octubre. Recuérdese que se trata del segundo funcionario de alto rango que se aleja por denuncias de corrupción (antes fue José Dirceu, jefe de la Casa Civil). Es preocupante también por la identidad de quien fue elegido por Lula como reemplazante de Palocci. Será Guido Mantega, partidario de una mayor intervención estatal en la economía y, por ende, alejado de la ortodoxia y del orden de las cuentas públicas representados por el renunciante. Si bien Mantega no introduciría cambios importantes antes de las elecciones, los hará seguramente después de octubre si Lula gana. Conclusión: tarde o temprano, será una mala señal para los mercados. Todo cambio de ministro deriva en cualquier país siempre en mayor percepción de riesgo de los inversores. Por lo menos al comienzo de la gestión. Hay suma prudencia entre hombres de negocios. La noticia se oficializó tras el cierre de los mercados, aunque durante toda la jornada circularon versiones de cambios. Complica todo esto a la Argentina, no sólo por lo que suceda con bonos y acciones, sino también por el eventual impacto en la actividad económica que tendría esta crisis en el principal socio comercial.

Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Acorralado desde hace dos semanas por denuncias de corrupción, Antonio Palocci presentó ayer su renuncia «irrevocable» como ministro de Hacienda al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

En una nota entregada a periodistas, el Ministerio de Hacienda informó que Palocci dirigió una carta a Lula para explicar las razones de su dimisión, que no fueron divulgadas. La noticia impactó en los mercados. Junto a él renunció el viceministro, Murilo Portugal, la otra gran garantía de previsibilidad de los mercados.

• Sucesor

Tras conocerse la renuncia, el economista Guido Mantega fue nombrado en su reemplazo. Mantega, de 56 años, dijo que aceptó la invitación del presidente y anunció que mantendrá las orientaciones económicas de su antecesor.

«La política económica no cambiará», dijo Mantega.
«Esta no es la política económica de un ministro. Es la política económica del gobierno del presidente Lula da Silva. El garante de la política económica es el presidente Lula», continuó buscando llevar tranquilidad a los mercados.

«Seguiré consolidando la política económica más exitosa de los últimos 15 o 20 años que nos está llevando a las puertas de un nuevo ciclo de desarrollo», dijo el flamante ministro a la prensa en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño.

El nuevo ministro sostuvo que el gobierno está comprometido a combatir la inflación pero a la vez a reducir la tasa de interés básica de la economía.

Aplaudió la gestión de su antecesor y opinó que «hace mucho tiempo que Brasil no conseguía niveles de cuentas públicasequilibradas. Aquí reina la responsabilidad fiscal y la vulnerabilidad externa está reducida a los menores niveles».

«Tenemos en marcha un proceso de crecimiento económico, con la generación de empleo. Se han creado 3,7 millones de puestos de trabajo en los tres años del gobierno Lula», afirmó.

• Fuego cruzado

Palocci, ministro de Hacienda desde el primer día del gobierno de Lula, estaba bajo fuego cruzado de la oposición desde mediados del año pasado, pero en las últimas dos semanas las denuncias en su contra se fueron agravando a diario.

En los últimos diez días casi no pisó el Ministerio y se recluyó en el Palacio presidencial de Planalto para evitar a los periodistas.

La curiosidad de la prensa, que atizaba la crisis política que vive Brasil, obedecía a denuncias de que durante los primeros dos años de gestión había frecuentado una mansión en Brasilia, alquilada por personas que habían sido colaboradores suyos cuando fue alcalde de Ribeirao Preto, en la que se celebraban fiestas con prostitutas y negociados con empresarios.

La situación se agravó cuando el casero de la mansión dijo que había visto a Palocci en la casa unas «diez o veinte veces», pese a que el ministro lo había negado enfáticamente, incluso ante una comisión parlamentaria que investiga asuntos de corrupción.

En una operación ilegal, la Caixa Económica Federal, que depende directamente de Hacienda, vulneró el secreto bancario que rige sobre las cuentas de clientes y filtró a la prensa extractos bancarios del casero, en los que se veían depósitos por unos 40.000 reales (cerca de 20.000 dólares) en los últimos dos meses.

El oficialismo interpretó ello como una «prueba» de que el casero había sido «comprado» para declarar contra Palocci, pero la oposición exigió la renuncia del ministro ante la sospecha de que había intervenido en la violación del secreto bancario.

A mediados del año pasado, Palocci había sido acusado por dos de sus antiguos colaboradores en Ribeirao Preto (interior de San Pablo), de haber recibido coimas de empresas recolectoras de basura a cambio de renovar sus contratos.

El ministro de Hacienda era uno de los hombres más cercanos a Lula, quien lo defendió a capa y espada.

Palocci es el segundo ministro de Lula que cae tras ser objeto de serias denuncias de corrupción.

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