26 de septiembre 2007 - 00:00

Tentación peligrosa: una devaluación para recuperar los gemelos

La creciente inflación es sin dudas la principal amenaza a la economía hoy. Dos economistas plantean la complicada situación que deberá enfrentar el próximo gobierno. Por un lado, Luis Secco deja en claro que, más allá del impacto en precios, el alza de los commodities es esencial para las cuentas públicas y la balanza comercial. Un informe de Mario Teijeiro destaca el impacto del ajuste de tarifas y su «venta» política.

«Una devaluación del peso sería ingrediente esencial para rehacer los superávits. Pero, ¿cómo evitar los riesgos de inflación y venderlos políticamente?» Así lo plantea Mario Teijeiro en un trabajo titulado «El ajuste del 2008» en el que explica que «si los precios agrícolas superextraordinarios persistieran en los próximos meses, el gobierno contaría con un margen de maniobra para realizar una devaluación compensada con mayores derechos de exportación al campo».

Tal como se informara el lunes, los superávits gemelos (fiscal y comercial) se están deteriorando. El primero a causa del espectacular aumento del gasto, que en agosto subió en términos interanuales 46,5%. En el caso del resultado del intercambio comercial, la crisis energética obligó a importar combustibles y energía eléctrica, lo que impulsó a que las compras al exterior crecieran el mes pasado 40% frente a agosto de 2006.

Teijeiro, economista del Centro de Estudios Públicos, señala que mediante una nueva devaluación del peso y aplicación de retenciones «los industriales quedarían contentos con un tipo de cambio más competitivo, el gobierno aumentaría su recaudación y recompondría el superávit fiscal y el sindicalismo morigeraría los reclamos salariales».

A continuación, los principales puntos del informe:

  • Es probable que los aumentos de tarifas se hagan con un elevado componente de « tarifa social», esto es, con aumentos reducidos para las familias con bajos ingresos.

  • La contención del aumentode precios de los alimentos tras la devaluación será lo que el gobierno tendrá que dar a cambio para reducir los reclamos salariales, que no deberían exceder 10% si se pretende evitar una escalada de la inflación.

  • La abundante liquidez internacional ha permitido hasta ahora la renovación de vencimientos de deuda, pero éstos son crecientes en los próximos años y el refinanciamiento se complicaría si las condiciones financieras internacionales se deterioran y la situación fiscal no mostrara solvencia.

  • Deshacer los excesos distribucionistas de los últimos años sería una operación políticamente delicada, ya que se podría desatar una puja distributiva que descontrole la inflación.

  • La sensibilidad de la economía argentina a la situación internacional ha sido y es evidente. Es por esto que la crisis inmobiliaria e hipotecaria de los países desarrollados despierta temores de que se trate de la punta del iceberg de una crisis generalizada que acabe con el auge mundial, desplome el precio de los commodities y empeore las condiciones financieras para los países emergentes.
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