El mercado no cree que el ahorro se vuelque al peso
En los últimos días, el Gobierno, el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores tomaron medidas antibrecha. Sin embargo, los analistas esperan que continúe la dolarización de carteras.
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Las autoridades económicas han tomado medidas para cerrar las canillas por las cuales el ahorro se escurre hacia el dólar. Sin embargo, la mayoría de economistas considera que estos cambios no son suficientes para revertir la tendencia dolarizadora, a menos que el Gobierno logre cambiar las expectativas y que el peso ofrezca un rendimiento real positivo.
“Se viene reforzando el corset que ya existía y podrán limitar la demanda por un tiempo. Pero, en la medida en que se perciba que el dólar oficial se atrasa y que las tasas en pesos no cubren la diferencia, la presión latente aumentará y en alguna medida ajustará”, señaló la economista jefe de LCG, Melisa Sala. Y agregó: “Se vuelve más desafiante desmantelar este entramado de restricciones a futuro”.
Ahora bien, ¿de qué forma se va a canalizar ese eventual ahorro en dólares con un cepo endurecido, fuertes restricciones al contado con liquidación (CCL) y la anulación de permiso a las sociedades de Bolsa para vender divisas? “Restringiendo el acceso al MEP y al CCL, lo único que hacen es derivar demanda al blue”, escribió en redes Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma. En tanto, Matías Rajnerman, economista de Ecolatina, realizó una observación similar: “Al darles un golpe a los Fondos Comunes de Inversión, muchos clientes se irán al blue, donde no llegan las regulaciones, recortando sus tenencias legales y aumentando las presiones sobre ese mercado. Es decir, menos CCL, más blue”.
Al respecto, Esteban Domecq, director de Invecq, indicó: “Los intentos por detener este proceso, con más restricciones en el mercado de cambios, derivarán en una mayor distorsión e incluso en una desaparición del mercado cambiario, con consecuencias negativas para el comercio exterior. Esto explica por qué el BCRA fracasó durante estos cinco meses en acumular reservas”,
Por otro lado, Domecq pronosticó: “En algún momento, veremos un cambio radical en la configuración del frente monetario y financiero. El desdoblamiento cambiario múltiple, con desequilibrio fiscal y monetario en aumento, no podrá sostenerse mucho más”. Y afirmó: “El peso no será reserva de valor mientras la emisión de moneda vaya en aumento, las tasas de interés reales sean negativas y el Gobierno no resuelva el tema de las expectativas”.
En sintonía con sus colegas, el director de EcoGo, Federico Furiase, explicó: “Para reactivar la demanda de activos en pesos se requiere confianza en un programa económico, señales positivas en torno a la negociación de la deuda para limitar las presiones cambiarias y, sobre todo, una tasa de interés que remunere el ahorro en moneda local por encima de la inflación esperada”.
Más allá de las medidas tomadas, hay una versión que indica que el Gobierno buscará reemplazar las tenencias en Leliq de los bancos por bonos del Tesoro. En cuanto a ello, Furiase señaló: “Un desarme forzado de Leliq para que los bancos tengan espacio para ir a los bonos del Tesoro conlleva tres problemas: genera emisión monetaria, dado que un bono del Tesoro no es un instrumento de esterilización. Aunque si la inyección de liquidez por el desarme de los bancos fuese a financiar vencimientos de bonos en pesos del Tesoro podría amortiguar el efecto en la brecha. Por otra parte, aumenta la exposición de los bancos al sector público, en contexto de riesgo de default, y es un problema para la estabilidad de los depósitos. Por último, potencia el crowding out, es decir, el efecto desplazamiento sobre el sector privado”.




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