14 de enero 2004 - 00:00

Textiles: "El algodón es mejor que la soja"

La fundación Pro-Tejer, que nuclea a buena parte del sector textil/indumentaria, está tratando de convencer al gobierno nacional, a un par de provinciales y a productores agrícolas que algodón es mejor que soja. La intención de la entidad que preside Aldo Karagozian ( TN Platex, la principal hilandería del país) es que en un plazo de cinco años la Argentina vuelva a ser un país exportador de fibra de algodón. El argumento es sencillo: «Ese cultivo tiene una rentabilidad por hectárea que duplica la de la soja», pero admite el principal inconveniente, que consiste en que «la inversión por hectárea necesaria para cultivar algodón triplica la de la soja». El objetivo de las reuniones que están manteniendo los textiles con legisladores, gobernadores y la Cámara Algodonera es que «la Argentina no sólo se autoabastezca de algodón, sino que le queden saldos excedentes para exportar. Hoy hay mercados, como China, que podrían comprarlos», afirma Karagozian.

El empresario recuerda que «hace menos de una década, en 1996, la Argentina llegó a producir 450.000 toneladas de fibra de algodón por año, y por entonces se consumían
90.000 toneladas; el resto, obviamente, se colocaba en el exterior. Este año se estima que el consumo interno rondará las 120/130 mil toneladas, y se producirán apenas 90/100 toneladas...»
. El resto se comprará a Brasil, que en apenas un lustro recorrió el camino inverso: de producir 400.000 y consumir 800.000 toneladas/año de fibra de algodón, hoy está en una producción de 1,2 millón de toneladas/año, contra un consumo de 900.000.

«¿Cómo hicieron? Como debemos hacer nosotros: alentar el cultivo, trabajar con metas concretas y convencer a los productores de volver al algodón»
, dice Karagozian.

A favor de este objetivo está, sin dudas, la recuperación que tuvo el precio internacional del «commodity», que pasó de u$s 0,65 el kilo en 2002 a la actual cotización de u$s 1,50 en los mercados internacionales. La casi desaparición del algodón como cultivo se debió no sólo a la caída de los precios internacionales (circunstancia que no arredró a los brasileños) sino a un período -entre el '97 y el '99- muy malo en el nivel climático, lo que hizo que muchos pequeños productores fueran a la quiebra.

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