A pesar de la invasión brasileña, las empresas de indumentaria argentinas siguen tratando de dar la pelea. Así, en rubros tan disímiles como la ropa infantil y la indumentaria deportiva de alto rendimiento, dos empresas locales están encarando nuevos negocios con fuertes inversiones y actualización tecnológica. Veamos:
• Mimo & Co. está exportando entre 15% y 17% de su producción total, una cifra que viene creciendo -obviamente- desde el fin de la convertibilidad. «Recién ahora estamos recuperando los volúmenes históricos en términos de cantidad de prendas vendidas», dice Pedro Russo, su gerente comercial. Esa cifra ronda hoy los 4 millones de prendas por año, lo que les da una participación en el mercado «blanco» de casi 25%. Vale la aclaración porque en la Argentina casi la mitad de la ropa que se vende es «trucha», falsificada o en negro.
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La empresa, fundada en Entre Ríos hace 25 por la familia Erejomovich (en la que aún trabajan todos sus miembros), abrirá en los próximos meses un local en Johannesburgo otro en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), que se sumarán a los que ya tienen en la Florida (Naples, Weston), España y México. Russo adelanta que «después abriremos en Boca Ratón y en Orlando», y admite que -salvo en México- «todos los demás locales son franquicias de argentinos que viven en esos países». Y tal como vienen abogando los gurúes del desarrollo, la diferencia no la hace (sólo) el tipo de cambio sino «el diseño, el concepto, la ruptura con los básicos que venden Gap o Osh Kosh, por ejemplo. La gente en esos países busca otras cosas, y marcas como la nuestra (y otras nacionales que salieron al exterior) se lo están dando», asegura Russo. Mimo & Co. también está inmersa en un fuerte plan de actualización de imagen y ampliación de su red de locales (hoy tienen 122 entre propios y franquicias, más unos 360 «corners» en negocios multimarca). Y asegura Russo que tendrán un espacio en la flamante «department store» Harrod's, que abriría sus puertas antes de fin de año.
Por su parte Adidas Argentina ya está fabricando en el país prendas de alto rendimiento con tela «climalight», para lo cual sus proveedores externos debieron actualizar su equipamiento y adecuar sus plantas a las especificaciones de la empresa alemana. «Desde ya, hay una línea de altísima tecnología, denominada 'climacool', que se trae del exterior, porque representa sólo 5% de nuestras ventas de indumentaria deportiva, y sería poco económico producirlas en el país. Pero los productos más masivos, los de gran volumen, se están haciendo aquí», dice Eugenia Segura, a cargo de la división indumentaria de la filial local. A pesar de la reducida participación que tienen en sus ventas los productos con «clima-cool», la ejecutiva explica que «los traemos para marcar los desarrollos tecnológicos de la empresa, y además porque (aunque reducido) el mercado está». Segura admite no conocer cuánto de esos productos son adquiridos efectivamente por atletas y cuánto por gente que los compra «por la moda; pero da igual...». La colección fue presentada en una megafiesta con todas las figuras que patrocina Adidas, y recién estará en las tiendas hacia febrero/marzo del año próximo.
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