Los argentinos deberíamos querer que todo el mundo invierta en nuestro país y aspire a trabajar con nosotros. De la misma manera en que todo el mundo disfruta del fútbol. ¿Cuáles son las características que lo hacen el deporte más popular?
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Primero: el fútbol tiene pocas reglas, que son muy claras. Cualquier persona, que no esté familiarizada con el juego, lo entiende en poco tiempo.
Segundo: las reglas del fútbol son estables a lo largo del tiempo y a todo lo ancho de la geografía mundial. No existe el arco colombiano o la pelota rusa. Todos los países comparten las mismas normas.
Tercero: la justicia -esto es, los jueces y tribunales-es rápida, clara y controlada celosamente por los interesados, ya sean los propios jugadores, el periodismo o el público.
Cuarto: no existen promociones estatales para fomentarlo o protegerlo... Es más, cuando la Argentina dejó de competir, porque éramos «los mejores del mundo» o los «ganadores morales», iniciamos un profundo declive. Solamente cuando resolvimos abrirnos a la competencia internacional, reconocer nuestras falencias y aprender de los demás, pudimos lograr un nivel que nos sitúa entre las grandes potencias mundiales en ese deporte. El reciente triunfo en el campeonato mundial del Sub-20 lo confirma. No vamos a ganar siempre. Pero sólo compitiendo y dejando que nuestros jóvenes se esfuercen, nos mantendremos en la contienda mundial. El miedo al fracaso nos sacaría de la competencia. Sin temor a perder partidos, ganaremos conocimientos. Y algunos campeonatos. Unicamente jugando con los equipos más destacados, mejoramos nuestro desempeño. No nos refugiamos en excusas para competir con cualquiera. Ni que los chinos viven con un plato de arroz, ni que los dirigentes brasileños tienen una mejor conciencia de país, ni que los europeos...
Quinto: nadie se queja de que las reglas son demasiado rígidas, que no contemplan las realidades nacionales, que vienen dictadas desde el exterior, que nos quieren explotar o perjudicar desde afuera. La única ideología válida es que el esfuerzo, el estudio de técnicas y funcionamiento personal y de equipos rinden su premio. Nada más alejado -de las características expuestas-de la ideología imperante y el funcionamiento de las distintas instituciones en nuestro país. Cuando las leyes e instituciones argentinas reflejen los principios vigentes en el fútbol, estaremos nuevamente en la carrera hacia la riqueza de nuestros habitantes. Mientras tanto, viva el fútbol y congratulaciones a los flamantes campeones.
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