El gobierno advirtió ayer a los industriales argentinos que las limitaciones futuras para las importaciones chinas tendrán un plazo limitado: uno o dos años. En ese tiempo los sectores textiles, del calzado y los fabricantes de juguetes deberían, según la visión oficial, «reconvertirse», invirtiendo en maquinaria y bienes de capital que les permitan ser más competitivos en precio y calidad con los productos similares provenientes de Oriente. El mismo criterio correspondería a los rubros que serán protegidos ante las importaciones brasileñas, como los electrodomésticos (heladeras y lavarropas) y otros textiles. La advertencia la hizo el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, al entregar premios a exportadores. En realidad, el funcionario sólo aclaró algo que es una norma internacional avalada por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sucede que la Argentina, tanto contra China como ante Brasil, sólo puede aplicar salvaguardas y no sanciones antidumping que tendrían una duración mayor. El argumento para imponer trabas es que se produce un daño a un sector industrial local que se necesita proteger mientras éste invierte y se desarrolla para poder competir.
El secretario de Relacione Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, anunció ayer que se acelerará la aplicación de medidas de protección contra las importaciones de productos sensibles, pero serán transitorias, con lo cual advirtió a los beneficiados que se «reconviertan». La recomendación la dio al hablar en la entrega de los premios anuales de la Fundación Export.Ar, un acto al que estaba invitado el canciller Rafael Bielsa y no concurrió. Rubros como los textiles, juguetes y zapatos de acuerdo con la advertencia deben hacer inversiones en plantas y máquinas para ser competitivos cuando se esas restricciones se levanten. Según el caso, las salvaguardias que limitarán la importación de algunos productos chinos se aplicarían por un máximo de un año. El mismo cuadro regirá para el caso de Brasil, si finalmente no se llega a un acuerdo en los primeros 15 días de enero en Asunción sobre la posibilidad de aplicar restricciones comerciales dentro del Mercosur.
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Según Chiaradía, «el compromiso del gobierno en defensa comercial, sea justo o injusto, es que no vamos a resignar ninguna herramienta, sea antidumping, subsidios o salvaguardas». No obstante, y apuntando más al sector textil, destacó que se debería premiar a las empresas que «logran éxito en productos sensibles porque hay concurrencia con los productos extranjeros», así como a las que «se hayan reconvertido». Advirtió además que «es inútil perder el tiempo intentando evitar cosas que van a ocurrir inexorablemente con el paso del tiempo. Todo mecanismo de defensa comercial es transitorio y en algún momento habrá que abrir la puerta a la competencia».
Por su parte, el director ejecutivo de Export.Ar, Marcelo Elizondo, reveló que este año 3.500 empresas recibieron asesoramiento e información a través de la entidad, 10.000 asistieron a seminarios y talleres, 800 estuvieron presentes en 50 ferias internacionales, y 250 tomaron parte de misiones comerciales inversas.
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