El trigo trepó alrededor de 50% en lo que va del año. Esta situación preocupa al gobierno por el impacto que podrá tener esta suba en el pan. La reacción oficial fue la clásica: trabar las exportaciones, como ya se hizo con el petróleo y la carne. Más que retenciones o prohibiciones, ahora se pone la mira sobre los exportadores que registraron todo el trigo que será vendido este año. Se les exigirá la presentación de los contratos para verificar la venta. También volvió a subir el precio de referencia para exportar (un aumento de retención indirecto). Se trata de controlar a un sector que le aporta el mayor volumen de ingresos. Pero es el mismo que ante cualquier medida traslada sus mayores costos sobre el productor, que termina cobrando por los granos un valor muy alejado del que reciben los principales del mundo. La fuerte suba del trigo, por problemas climáticos en el mundo, genera más incertidumbre.
La creciente preocupación por el posible aumento del pan determinó que el gobierno impusiera un mayor control sobre las exportaciones de trigo. Esto es consecuencia de la suba que registra el grano en el mercado internacional, donde ayer cerró a u$s 184,5 por tonelada en Chicago, y acumula un aumento de 20,6% en el último mes y alrededor de 50% en el año.
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Sin embargo, Kansas, el mercado que opera un trigo de similares características al de la Argentina, acumula alzas de 6,8% en los últimos 30 días.
Se desestimó, de esta forma, el cierre de los registros de exportación con el que especulaban algunos operadores durante la última semana. Esto se debe a que las empresas exportadoras ya inscribieron todo el trigo que podría vender al exterior la Argentina. No obstante, el gobierno aumentó el precio de referencia para exportar, a través del cual se calculan las retenciones impuestas sobre las exportaciones.
Ningún exportador podrá registrar ventas al exterior si no adjunta los contratos de exportación y datos que sustenten dicho registro. Esos datos no son menores: el gobierno exigirá conocer el país de destino, nombre y domicilio del comprador, volumen de venta, precio FOB de venta, período de embarque comprometido y medio de transporte, según la circular que llegó ayer a las casas exportadoras de granos, con la firma de Rubén Ciani, director de Mercados Agroalimentarios de la Secretaría de Agricultura.
Con las declaraciones de exportación registradas el lunes se superaron los 7,5 millonesde toneladas de trigo, 5% por debajo de lo registrado el año pasado cuando la producción totalizó 14,5 millones de toneladas. La campaña 2006/2007 será menor. El analista de Cortina-Beruatto, José Frogone, indica que «para este año nadie espera más de 13,5 millones de toneladas».
La decisión del gobierno tiene su justificativo: 98% de las exportaciones registradas no está vendido. Algunos analistas sostienen que «si realmente estuvieran vendidas, la exportación tendría un short (posición neta vendida) de 4 millones de toneladas de acuerdo con lo que declaran haber comprado hasta el día 4 de octubre en el mercado local (3,6 millones). Si así fuera, les aseguro que el trigo valdría bastante más que lo que muestra el disponible o la posición diciembre en cualquiera a de los puertos, con lo cual los márgenes actuales entre FAS y FOB prácticamente no existirían», decía en su análisis Frogone. La suba del trigo ya había sido advertida en el mercado internacional debido a la escasez de producto este año. Las complicaciones climáticas afectaron la producción de Brasil, que debería importar más grano desde la Argentina, donde la sequía provocó que ahora sólo se prevea una cosecha de 13,5 millones de toneladas desde los 14,5 previstos apenas dos meses atrás. En consecuencia, los brasileños ya salieron ayer a advertir que su abastecimiento será cubierto «por la Argentina o Canadá» en un volumen previsto de 7,8 millones de toneladas. A las malas cosechas se sumará también Australia, país que motivó las subas de precios de esta semana. Un panorama negativo para las existencias mundiales que complica más la preocupación del gobierno por el recalentamiento del insumo básico para el pan.
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