20 de noviembre 2006 - 00:00

Tras petroleros suma Kirchner complicación: el campo va a un paro

Ya los dirigentes agropecuarios hicieron un paro de amplio alcance por la prohibición de exportar carne. Ahora con la intervención estatal en Liniers y en el Mercado Central, y la suspensión indefinida para registrar exportaciones de maíz del viernes, se descuenta una medida por lo menos similar. Se definirá pasado mañana. Lo inmediato es que el control estatal a los precios en Liniers tendrá un efecto nulo: obviamente, productores venderán ganado directamente en el campo. Ya la oferta para hoy en esa plaza cae 25%. La única duda, como cuando se prohibió la exportación de carne, es ¿cuánto tiempo demorará el gobierno en tomar noción de la inutilidad de las medidas y comenzar a revertirlas?

Tras petroleros suma Kirchner complicación: el campo va a un paro
Sectores del campo definirán esta semana una medida de protesta en contra de la intervención del gobierno en el Mercado de Liniers y en el Mercado Central, además de la suspensión de los registros de exportación de maíz que se decidió a última hora del viernes.

Todas las entidades regionales que conforman Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) -la misma que le hizo durante el mes de agosto el primer paro agropecuario al gobierno- se declararon el mismo viernes en «estado de alerta y movilización» y realizarán esta semana reuniones extraordinarias de las que surgirá la modalidad de protesta. CARBAP, la entidad que representa a Buenos Aires y La Pampa, por caso, propondrá un paro de actividades durante una semana.

Las acciones del gobierno impactarán en el volumen de los negocios y en los precios de los productos, al menos en lo inmediato.

Los ruralistas rechazan la actitud del gobierno en los tres mercados más importantes de la actividad agropecuaria: carnes, granos y frutihortícolas. El viernes fue un día inusual para los negocios del campo.

A pocos días de vencer todas las prórrogas impuestas sobre la flexibilización de exportaciones de carne, la Secretaría de Comercio Interior, que encabeza Guillermo Moreno, distribuyó el viernes una lista extraoficial de precios máximos. Se sugería que el kilo de novillo en pie se había fijado a $ 2,60 y se discriminaban valores por categorías.

  • Advertencia

    Representantes oficiales les indicaban a los compradores de los frigoríficos que si aceptaban un valor mayor «se les quitaría la matrícula para operar». Los consignatarios que tienen la concesión del Mercado de Hacienda de Liniers, en tanto, recibían presiones: si avalaban el comercio a valores por fuera de los «sugeridos», se les cerraría el mercado, les indicaban.

    El Centro de Consignatarios de Productos del País (CCPP) emitió rápidamente un comunicado en el que reconocen que «estas maniobras se vieron reflejadas en la actitud de los compradores que restringieron la oferta y no participaron fluidamente en los habituales remates comerciales».

  • Temores

    En Liniers no se esperan reacciones de protesta, ya que los concesionarios (los mismos consignatarios) temen represalias como el cierre del mercado o la prohibición extraordinaria para ingresar animales a la Capital, al menos hasta que ellos tengan listo el mercado de San Vicente, donde piensan mudarse. Sin embargo, sobre el cierre habían ingresado a la plaza de Liniers sólo 2.400 animales y se esperaban no más de 4.000 cabezas, lo que demuestra la desconfianza de los ganaderos.

    También el cierre de los registros de exportación de todos los granos generó el viernes dudas acerca de que grandes empresas habrían acelerado sus declaraciones porque sabían que se iba a determinar la medida (con una circular que lo anunciaba y que supuestamente habría sido anticipada a algunos operadores). Pero lo que más alteró el ánimo de los ruralistas fue la amenaza de mayores intervenciones sobre el mercado de maíz. De hecho, se anunció que los registros de maíz se mantendrán cerrados por tiempo indeterminado. La consecuencia fue una baja de casi 4% en el mercado local del cereal y una paralización de los negocios agrícolas en el país cuando los productores aún están sembrando el cereal. La medida de mayores intervenciones a este mercado (con registros de casi 10 millones de toneladas de exportaciones contra menos de un millón del año pasado) no sorprendió a los productores, porque se especulaba con una suba de retenciones o el cierre directo de las exportaciones.

    Durante todo el viernes, se comentó que a los precios sugeridos por la Secretaría de Comercio Interior para el Mercado Central de Buenos Aires (que opera en Tapiales, pero es manejado, en partes iguales, por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y la Nación) se habrían sumado «sugerencias» e « indicaciones» sobre las ventas por parte del directorio del mercado.

    Jaqueados los mercados agropecuarios, los productores comenzaron a manifestarse preocupados por los precios que recibirán por sus productos. «La decisión de cerrar el registro de maíz es un 'mazazo' para el mercado que se va a destruir esta semana...», decía un dirigente de Pergamino.

    Otro dirigente, de Santa Fe, se preguntaba: «¿Servirá de algo hablar en tantos lados de la euforia del crecimiento en el consumo de maíz en el mundo cuando acá esta mejora inigualable no se podrá aprovechar nunca?». Ante esta situación, la recomendación es volcarse a la producción de soja. Este producto no está en la mira del gobierno por el nulo traslado a consumo doméstico.

    Con este panorama se inicia una semana que no solo será clave en la relación campo-gobierno, sino en la determinación de los precios de la producción argentina de productos agrícolas.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar