Ankara (Reuters) - Turquía no seguiría los pasos de Brasil y de la Argentina en la cancelación anticipada de su deuda de u$s 13.640 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El enorme déficit de cuenta corriente, la frágil confianza de los inversores, entre otros temas en el país que aspira ingresar a la Unión Europea, se lo impiden.
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Cuando Néstor Kirchner e Inácio Lula da Silva anunciaron que pagarían el total de sus deudas con el FMI antes de fin de año, se generó en Turquía -el mayor deudor del organismo un debate sobre si sería posible imitar a las otras dos economías emergentes con mayor deuda con el Fondo. Sin embargo, un funcionario del gobierno de Turquía dijo: «Sería un movimiento totalmente emocional realizar semejante operación sin presentar una adecuada estrategia de control de deuda».
Los fondos del FMI jugaron un papel crucial en la recuperación de Turquía tras la severa crisis financiera que perjudicó al país en 2001 y que provocó la quiebra de miles de empresas y la mayor contracción en la economía desde la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando Ankara se convirtió en el principal cliente del Fondo Monetario.
No obstante, la economía no es el único factor que ata a Ankara al FMI. «La medida argentina es vista como un giro contra el FMI y Estados Unidos», manifestó un integrante del área económica del gobierno de Turquía. Además, el funcionario apuntó que su país no se podía arriesgar a provocar el enojo de Washington, como algunos países de América del Sur en los que la ideología socialista y los sentimientos contra el FMI son mucho más fuertes en comparación con los lineamientos conservadores de Turquía.
• Estrategia
«El Fondo Monetario apoya a Ankara porque la estrategia turca ata al país a Washington», expresó Korkut Boratav, un académico de vasta experiencia. Turquía limita con Irán, Irak y Siria, y es el único estado musulmán perteneciente a la OTAN. Con una población de 72 millones de personas, Ankara logró que el 3 de octubre la Unión Europea aceptara debatir sobre su ingreso al bloque regional. «Hay apoyo político del FMI, y Estados Unidos está detrás de ese respaldo», añadió Boratav. Aquellos que en Turquía defienden el pago adelantado al FMI argumentan que la deuda con el organismo de crédito es muy costosa, que tarde o temprano la nación ahorrará más si le paga, y que el país puede obtener préstamos más livianos de los mercados internacionales. A fines de setiembre, la deuda total del presupuesto turco era de u$s 242.850 millones. «Se espera el ingreso de capital extranjero en inversiones directas y de cartera. Si no hay problema con esto, por qué no pagar antes», opinó Ercan Uygur, profesor de la Universidad de Ankara.
Las reservas más altas del banco central son el argumento clave que utilizan los economistas a favor de la cancelación adelantada de la deuda, pese a que los críticos aseguran que sólo una parte de las reservas está disponible.
Las reservas extranjeras del banco central alcanzaban los u$s 47.700 millones el 9 de diciembre, aunque la entidad no dijo cuánto de ese dinero puede utilizarse para realizar pagos. Algunos economistas afirman que los pagos adelantados ayudarían a la economía turca, que se expandiría 6% este año, frente al 10% de 2004, ya que la moneda local caería por la reducción de las reservas del banco central, lo que permitiría limitar el déficit de la cuenta corriente.
En tanto, otros rechazan esa posición, y aseguran que una menor cantidad de reservas hará a Turquía más vulnerable a los impactos en la economía global.
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