11 de junio 2001 - 00:00

Un glitch que reforzó el mercado

Un  glitch  que reforzó el mercado
El término "glitch" se utiliza para designar a esas interrupciones que en el fondo nadie sabe muy bien por qué cada tanto nos regalan los mecanismos electrónicos (y raramente son explicados a conciencia por los responsables). Desde hace tres años que el NYSE no sufría uno de ellos y pocas veces los ha tenido de la magnitud del vivido el viernes pasado. Muchos aprovecharon la interrupción de la negociación a la que obligó el parate de las computadoras para utilizarlo como explicación del porqué el Dow retrocedió el viernes 1,03%, quedando en 10.977 puntos, y por qué el NASDAQ desanduvo 2,9%. También se utilizó el mismo argumento para dar razones a que sólo se negociaran 724 millones de acciones en el NYSE y 1.438 millones en el mercado electrónico, haciendo que la del viernes fuese la jornada de menor volumen en lo que va del año. Si bien es cierto que el desperfecto puede haber tenido que ver con todo ello, la verdad es que venimos de un mercado en el que día a día lo negociado se ha estado reduciendo nuevamente, y si bien es posible que la última rueda podría no haber sido la de menos interés para los inversores si todo hubiese andado bien, es poco creíble pensar que las cosas hubiesen resultado (al menos en volúmenes) muy diferentes. Con esto de trasfondo, los malos números de Juniper Networks y el "conference call" que dio la gente de Intel en la tarde del jueves, algo mejor digerida, se entiende que el sector tecnológico haya sido el más castigado de la jornada. Como están las cosas, la variación semanal de los índices donde el Promedio Industrial retrocedió 0,1% y el NASDAQ ganó 3,5% poco parece decirnos sobre el futuro. Es que las últimas semanas parecen estar los dos indicadores jugando a las sillas musicales, en donde cuando a uno le toca salir ganando, el otro retrocede, y viceversa. El problema es que éste no es un juego de suma cero, ya que a la larga suelen resultar más los perdedores que los ganadores. Tal vez en las próximas jornadas, ya con la temporada de preanuncio de balances en pleno, puede ser que tengamos algunas buenas noticias, pero lo cierto es que los indicadores no son de lo más auspiciosos. Por si fuera poco, el frente externo, tanto del lado del petróleo como de la libra esterlina y el euro, se está complicando cada día un poco más. Las apuestas apuntan, entonces, a las señales que pueda dar la Reserva Federal en los próximos días, y la decisión que finalmente adopte sobre el curso de las tasas de interés. El problema es que, hasta ahora, la esperada reactivación económica sigue sin dar muestras palpables de estar en camino.

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