13 de noviembre 2003 - 00:00

Un gobierno pícaro

Se puede dudar hacia dónde, en definitiva, va, cuál es su estrategia económica de mediano plazo, cómo resolverá el dramático enigma de piqueteros que lo enfrentaron para que los reprima y poder acumular mártires. Muchas dudas más, pero hay que admitir que el de Néstor Kirchner es un gobierno pícaro y lo sigue demostrando día a día. Ahora lanzó un feroz decretazo de aumento salarial desde el Estado y le hizo creer a casi toda la prensa, para que lo transmita al público, que es «para aumentar el consumo». Hasta dos diarios que se presume conocen de economía y el circunspecto «The Buenos Aires Herald» entraron con sus portadas ayer en lo hábilmente deslizado desde Casa de Gobierno. No lo hizo Ambito Financiero y, sorprendentemente, tampoco otros que se atropellan por ser más oficialista como «Clarín» y «Página/12» (¿habrán quedado fuera de la estrategia por descontar que darían ese título sin necesidad de inculcárselo?).

En un año los aumentos significarán $ 500 millones más en manos de los jubilados y $ 2.000 millones en manos de los trabajadores privados. Sin embargo, técnicamente, se calcula que no más de 30% de esos montos en juego irá efectivamente al consumo. ¿Por qué? Porque los que deben abonarlo reducirán su propio consumo, sobre todo en el caso de pymes, que son las más impactadas por esta medida. Además, ahora no es aumento «remunerativo», o sea, con cargas previsionales, vacaciones y horas extra, pero todos saben que, como ya sucedió antes, posteriormente lo harán «remunerativo», con lo cual lentamente van desangrando más a empresas que, salvo las de exportación, aunque no tienen ahora competencia externa, no han mejorado y siguen en muy mala situación.

El solo accionar de los sindicatos -que querrán cobrar 2% sobre los $ 50 para sus «cajas» llamadas «obras sociales»- impulsará el paso siguiente a «remunerativo». Así se transferirá, si lo cambian antes de marzo al CVS, y aumentará los costos hipotecarios.

Es, entonces, un decretazo con múltiples efectos graves en la economía (lo prueba ese termómetro que es la Bolsa, que en dos días retrocedió 3% porque sabe que se descapitalizarán las empresas y eso se reflejará en balances). Conclusión: este aumento es un golpe político del gobierno, un avance sobre los contratos privados y una afectación más a la mayoría de empresas que no participan de este repunte de la actividad. Para los patrones beneficiados por el tipo de cambio alto, $ 50 por mes es poco y sus trabajadores podrían haber logrado más en una discusión privada. Para las otras, en cambio, agudiza sus dramas de caja. No olvidemos que otra demagogia del gobierno es simultáneamente obligar a las empresas privadas a sostener su costo -como un impuesto extra- para que no aumente el desempleo, duplicándoles las indemnizaciones por despido.

• Reducción

Con todo esto, se redondea un panorama no de mejora social sino «socializante», porque se sigue repartiendo el capital de las empresas y eso reduce, en definitiva, la capacidad productiva.

Pero el gobierno logró lo que se proponía desde una prensa un poco ingenua, demostrando una vez más ese dominio pícaro que tiene sobre los medios, donde logra casi siempre imponer «el tema del día», sobre todo cuando hay hechos reales molestos para el gobierno y entonces arroja a las fieras algún mininegociado, algún uniformado decapitado o algún exabrupto planeado con el «todoterreno» Gustavo Béliz. Ahora fue que el decretazo salarial mágicamente se transformaba en algo positivo porque «aumenta el consumo». No sólo está ese hecho de que lo incrementa apenas 0,1% sino que, sin necesidad de saber economía, ¿alguien cree que con $ 50 por mes -grave al multiplicarse por centenares o miles de empleados en cada empresa, pero insignificante para cada persona individual- van a aumentar la venta de autos, la compra de viviendas, el turismo, la construcción...?

Lo único que hace -más allá de darle «imagen de preocupación social» al gobierno- es afectar a la actividad privada y la transparencia laboral. No olvidemos que antes de estos decretazos contra empresas 47% de los trabajadores argentinos trabajaba «en negro» y ahora por este aumento del costo laboral que se traduce inevitablemente en más «negreo» pasará a más de la mitad. Es como dejar a más de la mitad de los trabajadores del país (20% a cargo del Estado con planes de subsidio) sin aportes previsionales ni cobertura social sin 6.200.000 personas. No olvidemos también que sólo hay 1,33 empleado privado (8.700.000 beneficiados con este aumento si todas las empresas lo pueden pagar) por cada persona que vive del Estado (jubilado,empleado público o subsidiado). Sólo en la Capital Federal tenemos 2 empleados municipales por cuadra (no por manzana, donde habría 8).

Es peligroso para el país haber retornado a los aumentos compulsivos desde el Estado, que ya reinauguró Eduardo Duhalde y eran habituales en los años '70 (¡siempre los años '70!) con Isabel Perón. Fundamentalmente por el afán que tiene el Presidente de reconocimiento popular, desalienta pensar que sería raro que este gobierno se diera cuenta de que no es debilitando sino fortaleciendo a las empresas privadas como se bajará el desempleo y así se aumentará en forma auténtica, con sueldos ganados, el consumo que crea más demanda, más empleo y de nuevo más consumo, pero todo en términos reales. Lo demás son sólo títulos de diarios.

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