No es que en sí mismo sea un tema importante. La decisión del Ejecutivo norteamericano de aplicar tarifas a 25% de las importaciones de papel ilustración de origen chino difícilmente modifique los u$s 233.000 millones de déficit entre ambos países.
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Sin embargo, disparó los temores de una guerra comercial con China, golpeando a las cotizantes con negocios en aquel país y abortando lo que había sido un arranque alcista (buenos datos sobre el ingreso y el consumo personal) para el Dow. Así, General Electric y Boeing terminaron entre lo peor del día, mientras Caterpillar -que compite con empresas chinas-se colocó como la ganadora del día, un poco por encima de AT&T y de las papeleras.
Finalmente, quedó la sensación que más que una señal política hacia afuera, lo que buscaba el gobierno era una señal hacia adentro, para calmar a quienes protestan por la falta de medidas proteccionistas en los EE.UU. El mercado se recuperó entonces, y cuando sonaba la chicharra de cierre el Dow quedaba arriba 0,05% en 12.354,35 puntos (aunque es justo reconocerlo, con un volumen muy bajo).
Por otro lado, la primera baja del petróleo en nueve ruedas (el crudo cerró en u$s 65,87 por barril) le quitó el apoyo que venía recibiendo el sector energético. Al final, una rueda intrascendente. En la semana, el Dow perdió 1,02 (el S&P500 1,07% y el NASDAQ 1,011%); en el mes, ganó 0,7% (el S&P500 1% y el NASDAQ 0,23%) y en el trimestre marcó el primer descenso (trimestral) en dos años y perdió 0,87% (el NASDAQ ganó 0,26% -la menor variación trimestral en más de 27 años-y el S&P500 subió 0,18%). De toda esta melange de números nos queda que no se pueden sacar demasiadas conclusiones y posiblemente tampoco convenga. Es que, como sugieren la mayor suba y la mayor baja diarias en cuatro años que vimos apenas un par de semanas atrás, el mercado "está muy nervioso".
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