Son muy pocas las cosas que realmente sabemos sobre el comportamiento de los mercados financieros. Por ejemplo, que dado un nivel suficiente de transparencia y equidad en una economía bien manejada la mayoría puede ganar dinero (aunque no mucho).
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Otra que sabemos casi por definición es que los que realmente ganan, es decir "los que tienen razón", son una minoría. Cabe reivindicar aquí la figura de Domingo Faustino Sarmiento por su lucha en favor del derecho a la educación (que no fue la de intereses particulares como el de la escuela pública, los docentes, los gobernantes, etc.), que es lo único que realmente hace libres a los pueblos y de paso los hace ricos. No por nada los países integrantes del G-7 que se reúnen este fin de semana son (de manera global) los más ricos y más cultos del planeta.
Como siempre, lo importante de esa reunión es lo que se trate detrás de bastidores, algo que sólo conoceremos indirectamente en las próximas semanas. Por lo pronto la baja del dólar al mínimo de dos años frente al euro, refleja que el mercado está nervioso.
El 0,55% que ganó ayer el Dow al cerrar en 12.552,96 puntos parece sugerir otra cosa, pero si tenemos en cuenta que la suba fue impulsada por papeles "defensivos" (biotecnológicas, laboratorios, farmacéuticas y petroleras) es claro que no fue demasiado distinta.
De hecho la suba del crudo a u$s 63,85 por barril (casi todo cerca del cierre) da pie para no estar del todo tranquilos.
Y hablando del petróleo es bueno tener un ojo en los futuros del Brent, ya que no sólo el número de sus contratos frente al WTI, sino que el diferencial de récord entre los precios, sugiere que éstos son mejor reflejo de las tensiones mundiales.
En lo macro, si bien las ventas minoristas de marzo superaron las previsiones, los precios impertidos también lo hicieron dejando un saldo casi neutro. De todas formas, recordar que en estos días los balances mandan.
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