Dejando de lado al Promedio Industrial, los otros grandes indicadores del mercado (S&P 500, NASDAQ y Russell 2000) hablan que estamos pasando por el mejor momento del año para la actividad bursátil. Incluso, el mismísimo hecho de que el Dow (2,74% debajo del máximo alcanzado el 4 de marzo) luzca algo "retobado" frente a sus pares, no hace sino agregar más fuego a la idea que el único camino que tiene para tomar el mercado es el ascendente. Así, es casi imposible escaparse a la idea que la última semana fue " excelente" para los tenedores de acciones: el costo del dinero apenas si trepidó (la tasa de los treasuries a 10 años pasó de 4,1% a 4,17%), el petróleo retrocedió de u$s 59,63 a 58,09 por barril, el dólar se mantuvo estable (cerró en u$s 1,2043 por euro y 112,24 yens), los números de la macro que mostraron una inflación menor que lo esperado y una economía que continúa creciendo encima de la norma histórica, y por encima de todas las cosas las empresas cotizantes de todos los rubros mostraron que están creciendo (la excepción en la semana fue First Data) por encima de los cálculos de los analistas, dando pie a esperar que esta semana las cosas sean al menos tan buenas como en la pasada. Claro que la anterior es una visión parcial de las cosas. Otra dice en cambio que ya se subió demasiado demasiado rápido y hay claras señales de debilidad. Entonces ya sea alguno de los huracanes que están azotando el golfo, como un nuevo incidente terrorista o la reunión que celebrara el Comité de la Reserva Federal, casi cualquier cosa puede evitar que tengamos cuatro semanas seguidas en alza.
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